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Mujeres rurales en el Perú: población vulnerable a la violencia

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1. ¿A qué denominamos mujeres rurales?

Denominamos como tal a las mujeres campesinas e indígenas del país  que viven en  el campo  donde la población está dedicada a la agricultura y la ganadería . En el Perú se suelen denominar caseríos o centros poblado a aquellos que tienen pocas viviendas agrupadas. En el caso del INEI, se considera Centro Poblado rural cuando no tiene  mas de 100 viviendas agrupadas  y no son capital de distrito.

Las mujeres rurales e indígenas contribuyen de manera importante en el desarrollo de nuestro país, especialmente con su trabajo en actividades agrícolas y pecuarias. Sin embargo, sus derechos son vulnerados de manera frecuente. Gran parte de su trabajo es no remunerado, por lo cual no cuentan con seguro de salud, vacaciones, descanso por maternidad, lactancia, entre otros. Las mujeres de las zonas rurales son las que menos ingresos propios perciben, el 2017 era de 46,9%, frente al 12,7% en el caso de los hombres. 1

Si bien se evidencia alta participación de las mujeres rurales en actividades económicas, estas realizan labores agrícolas y ganaderas de micro comercialización, de subsistencia y autoconsumo. En las regiones de Puno, Huancavelica, Cusco y Apurímac, se observa una mayor proporción de participación de las mujeres en actividades económicas, especialmente en la agricultura. No obstante, respecto al acceso a un trabajo asalariado de las mujeres en estas regiones, se puede observar una brecha de más de 20 puntos porcentuales en comparación a los hombres.

Según el INEI, en el Perú más de 3 millones 460 mil mujeres viven en zonas rurales, la mayor cantidad se encuentra en los departamentos de Cajamarca, Puno, Cusco, Huánuco y Junín 2. Muchas de estas mujeres no tuvieron oportunidad de aprender a leer y escribir, condición por la cual son excluidas del mercado laboral y económico. El año 2017 el analfabetismo afectaba al 8.7% de mujeres peruanas de más de 15 años de edad (tres veces más que la cifra de hombres). En la zona rural es de 23.5%. Los departamentos donde el analfabetismo afecta más a las mujeres son: Apurímac (23.6% mujeres y 7,4% hombres), Huancavelica (21,9% mujeres y 5,6% hombres), Huánuco (19,4% mujeres y 6,9% hombres).

Según el INEI, en el Perú más de 3 millones 460 mil mujeres viven en zonas rurales

De acuerdo al área de residencia, las mujeres que trabajan en el área rural son las más vulnerables a nivel socio económico, sólo el 4,0% están afiliadas a un sistema de pensión, mientras que en el área urbana es el 33,8%; en el caso de los hombres, la cobertura es 15,7% en el área rural y 48,1% en el área urbana. El ingreso promedio por trabajo de las mujeres en la zona rural es de 424 soles y de los hombres 785 soles, mientras que en la zona urbana es de 1216 soles en mujeres y 1782 soles en hombres. 3

El Informe de ENDES 2017, señala que en las zonas rurales, los embarazos de madres adolescentes es de 23,2%, frente al 10,7% en las zonas urbanas. Según el censo del 2017, hubo 777 mujeres entre 12 y 14 años que fueron madres. En general, las mujeres de las zonas rurales tienen en promedio mayor cantidad de hijas e hijos, según el censo del 2017, 2,944 mujeres de la zona rural tienen de 10 hijos a más, frente a 1,128 mujeres en la zona urbana. Esto revela una menor autonomía en sus decisiones reproductivas.

Otro problema que afecta a las mujeres rurales es la violencia en sus diferentes formas y modalidades, como por ejemplo la trata de personas. En regiones como en Madre de Dios, Loreto y Cusco se captan a mujeres jóvenes e incluso a niñas, con falsas promesas de empleo y son sometidas a explotación laboral y sexual. De igual modo, son afectadas por la violencia familiar, como se detalla a continuación.

2. Violencia familiar hacia mujeres rurales según la encuesta ENDES

Según la encuesta ENDES 2017, en el Perú las mujeres rurales han sufrido algún tipo de violencia familiar, alguna vez en la vida por parte del esposo o compañero en un 64,1%. Respecto a los casos de violencia física alguna vez, se presenta en un 59,6%, en la zona rural, frente al 48,0% en la zona urbana.

Respecto a la violencia física y/o sexual ejercida por el esposo o compañero en los últimos 12 meses, se presenta mayor porcentaje en la zona rural (10,7%), frente al porcentaje  similar de la zona urbana (10,6%). En cuanto a la violencia sexual, se presenta en la zona rural 3,2%, frente a 2,2% en la zona urbana.

Como consecuencia de los hechos de violencia física hacia las mujeres en la zona rural, se puede apreciar  un mayor porcentaje de “moretones y dolores” (68,3%), frente al obtenido en la zona urbana (62,3%); y “heridas o lesiones como huesos rotos o quemaduras” (14,4% en la zona rural,  similar  al 14,1% en la zona urbana). Sin embargo, cuando se pregunta si fue necesario ir al médico o centro de salud, las mujeres en la zona rural respondieron afirmativamente solo en un 13,4% frente a un 16,2% en la zona urbana.

El consumo del alcohol en las zonas rurales es un agravante y desencadenante de agresiones físicas y/o sexuales. ENDES señala que los casos de violencia física bajo los efectos del alcohol en los últimos 12 meses fueron de 20,3% en la zona rural, mientras que en la zona urbana es de 13,6%.

Respecto a la búsqueda de ayuda en personas cercanas y/o en alguna institución cuando las mujeres sufrieron agresiones físicas, se puede observar que las mujeres rurales acuden menos a las instituciones que las mujeres de las zonas urbanas. Las cifras las mostramos a continuación:

Frente a las agresiones físicas de su pareja, ¿a qué institución acudieron las mujeres rurales para buscar ayuda? La encuesta señala que los lugares que acuden con más frecuencia las mujeres rurales son las comisarías, el juzgado (probablemente los Juzgados de Paz), las Defensorías Municipales – DEMUNAS y los establecimiento de salud. No obstante, existen otras instituciones que no se precisan en esta encuesta las que agrupadas presentan un alto porcentaje en la zona rural.

Una de las principales razones que señalan las mujeres en las zonas rurales para no buscar ayuda frente a las agresiones es que no saben a dónde ir, o no conocen los servicios (16,5% en la zona rural, frente a 11,7% en la zona urbana). Otra de las razones es el miedo a que le agredieran nuevamente a ella o a sus hijos (14,5% en la zona rural, frente a 8,2% en la zona urbana). El miedo al divorcio o a la separación también tiene un mayor porcentaje en la zona rural (4,6%, frente al 2,3% en la zona urbana).

Castigo físico a los hijos e hijas en zonas rurales

En las zonas rurales se puede apreciar mayor incidencia de castigo físico hacia los hijos e hijas de parte del padre biológico (el doble): 33,0% en las zonas rurales y 15,4% en la zona urbana. Algo similar sucede con el castigo físico ejercido por la madre biológica hacia sus hijos e hijas: 34,6% en la zona rural, frente a 18,7% en la zona urbana.

El padre también utiliza el castigo físico a sus hijas e hijos menores de 1 a 5 años de edad, el mayor porcentaje de la utilización de golpes o castigos físicos es en las zonas rurales 16,8%, frente a 7,3% en la zona urbana. Lo mismo sucede con el castigo de la madre 17,1% en la zona rural y 8,7% en zona urbana.

3. Estadísticas de los Centros Emergencia Mujer 

Según  los registros de los Centros de Emergencia Mujer (CEM) del  Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual,  en el año 2018 se atendieron  21 258 casos de violencia provenientes del área de residencia rural; que representa el  16 % de todos los casos atendidos. Esto es posible, debido a que muchos de estos servicios están ubicados en distritos de perfil rural o que cuentan con centros poblados o caseríos a sus alrededores.

3.1 Perfil de la víctima 

A continuación se presenta el análisis de 18 247 casos de mujeres víctimas de violencia familiar y/o sexual, atendidas por los CEM a nivel nacional, durante el 2018, que señalaron residir en un área rural. De los casos de mujeres atendidas, según grupos de edad, el 3,5% son infantes (0-5 años), 9,3% niñas (6-11 años), 8,4% adolescentes (12 a 14 años), 7,1% adolescentes tardíos (15 a 17 años), 24,4% jóvenes (18 a 29 años), 41,9% mujeres adultas y 5,3% mujeres adultas mayores.

Respecto al vínculo relacional de la persona usuaria (en este caso mujeres) con la persona agresora, se puede apreciar lo siguiente: El 53,7% tiene un vínculo de pareja o ex pareja, el 34,6% tiene una relación de familia con el agresor, y el 11,7% no tiene vínculo relacional. De estos datos, se puede desagregar que el mayor número de mujeres con vínculo de pareja están entre los 18 a 59 años, y las que tienen otra relación de familia son las de 0 a 14 años; siendo este grupo el que presenta mayor número de casos sin vínculo relacional, es decir fueron agredidas por personas desconocidas.

Número de casos de mujeres del área de residencia rural atendidas en los CEM a nivel nacional por grupo de edad y vinculo relacional con la presunta persona agresora, 2018.

Respecto a la ocupación principal de las mujeres que fueron atendidas por los CEM en el área de residencia rural, se observa que el 75% no tiene ocupación remunerada, lo que probablemente significa que se dedican a las labores del hogar y actividades agropecuarias de auto subsistencia.  La siguiente ocupación registrada es de “campesina agricultora” en un 8%, y “otras ocupaciones” en 7%.

casos atendidos en el CEM de mujeres de la zona rural por principal ocupación - 2018 (porcentaje)

La mayor cantidad de mujeres que fueron atendidas en los CEM, del área rural, tienen como nivel educativo alcanzado “primaria incompleta”(28%), seguida de “secundaria incompleta” (25%), “secundaria completa (14%), “primara completa” (13%); y, sin nivel, es decir no asistieron a la escuela (9%).

casos atendidos en el CEM de mujeres de la zona rural por nivel educativo - 2018 (porcentaje)

3.2 Perfil de la persona agresora

El perfil de las personas agresoras en los casos de violencia a mujeres que señalan como área de residencia rural, se puede resumir de la siguiente manera:  El mayor porcentaje tiene entre 30 a 59 años de edad (68%), seguido de 18 a 29 años (23,4%). El nivel educativo alcanzado es el de “secundaria completa” (27,5%), seguido de “secundaria incompleta” (20,2%); “primaria incompleta” (17,8%); y “primaria completa” (16,7%).

En lo que referente a la ocupación de la persona agresora, se observa que la mayor cantidad está en el grupo de “campesino/a agricultor/a” con un 30%; seguido de las personas que no tienen ocupación remunerada “sin ocupación”, en 20,3%; y, “conductor/a, chofer, taxista, mototaxista” en 9,3%.  Respecto al sexo de las personas agresoras, se puede apreciar que el 90,1% son hombres y el 9,9% son mujeres, que agredieron a otras mujeres.

3.3 Características de la violencia

Tipos de violencia según grupo etario

En lo concerniente a tipos de violencia, el mayor número de casos por violencia  física se presenta en mujeres adultas (3 508 casos), y en mujeres jóvenes (2 326 casos); en violencia psicológica también son mujeres adultas (3 833 casos), seguido de las jóvenes (1 758 casos). En violencia económica o patrimonial la mayoría son mujeres adultas (23 casos). Respecto a la violencia sexual, el mayor número de casos son de adolescentes (867 casos) y niñas (576 casos). Lo que podemos apreciar de manera detallada en el siguiente cuadro:

Número de casos de mujeres del área de residencia rural atendidas en los CEM a nivel nacional por grupo de edad y tipo de violencia, 2018

Tipos de violencia según zona de residencia rural o urbana

Respecto a los tipos de violencia contra las mujeres del área de residencia rural, en relación a la violencia hacia las mujeres del área de residencia urbana, se puede apreciar  una mayor incidencia de casos en violencia física hacia las mujeres de 36 a más años. En la violencia económica y patrimonial, se aprecia mayor número de casos en los grupos de edad de 6 a 25 años. La violencia sexual en el área rural se presenta mayormente hacia niñas de entre 6 y 11 años y adolescentes de 12 a 17 años. De manera similar, la violencia psicológica es mayor entre los grupos de 6 a 26 años. Lo que se puede observar en los siguientes cuadros:

Violencia física según área de residencia rural o urbana, por edad de la persona usuaria.

Violencia económica o patrimonial según área de residencia rural o urbana, por edad de la persona usuaria.

Violencia sexual según área de residencia rural o urbana, por edad de la persona usuaria.

Violencia psicológica según área de residencia rural o urbana, por edad de la persona usuaria.

3.4 Nivel de riesgo para la persona usuaria

En todos los tipos de violencia, se puede observar una mayor frecuencia de casos en los grupos de edad de 6 a 11 años, y de 12 a 17 años. Es decir, la población más vulnerable frente a la violencia hacia las mujeres y los integrantes del grupo familiar en las zonas rurales son las niñas, niños y adolescentes. Esto tiene relación también con el nivel de riesgo de los casos atendidos en las zonas rurales, donde se puede apreciar que hay un nivel de riesgo severo mayor (20,0%), frente a la zona urbana (17,2%).

Diferentes estudios a nivel mundial, han concluido que los hombres que consumen alcohol de manera frecuente, ejercen violencia hacia sus parejas en mayor porcentaje. En el Perú, los casos atendidos por los CEM, en las que el agresor se encontraba bajo los efectos del alcohol son más frecuentes en la zona rural (28,2%), frente a los casos en la zona urbana (24,1%). Estos datos refuerzan los obtenidos en la encuesta ENDES de los últimos años en los que se observa similar tendencia.

4. La estrategia rural del MIMP

El MIMP cuenta con una Estrategia de prevención, atención y protección frente a la violencia familiar y sexual en las zonas rurales, que promueve la articulación entre autoridades y operadores locales, generando mecanismos que garantizan el acceso a servicios de atención y prevención para la población rural, en un marco de dialogo intercultural.

Es un servicio focalizado para zonas rurales y se aplica en 18 regiones del país. Mediante esta Estrategia, el 2018 el MIMP atendió un total de 1,633 casos, de los cuales el 87% son mujeres y el 13% son hombres. Respecto al tipo de violencia, la Estrategia Rural atendió el 7% de casos por violencia económica o patrimonial, 39% de casos por violencia física, el 41% de casos por violencia psicológica, y el 12% de casos por violencia sexual.

Otras acciones y buenas prácticas

  • El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables impulsa la Mesa de Trabajo para Promover los Derechos de las Mujeres Indígenas y Originarias. integrada por representantes de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú (FENMUCARINAP); la Organización Nacional de Mujeres Indígenas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP); el Centro de Culturas Indígenas del Perú (CHIRAPAQ); la Asociación Interétnica de la Selva Peruana (AIDESEP); la Confederación de Nacionalidades Amazónicas del Perú (CONAP); la Confederación Nacional Agraria (CNA); la Confederación Campesina del Perú (CPP); la Dirección General de Ciudadanía Intercultural, a través de la Dirección de Políticas Indígenas adscritas al Ministerio de Cultura; el Programa de Pueblos Indígenas de la Adjuntía del Medio Ambiente; y Servicios Públicos y Pueblos Indígenas de la Defensoría del Pueblo.
    https://busquedas.elperuano.pe/normaslegales/conforman-el-grupo-de-trabajo-denominado-mesa-de-trabajo-pa-resolucion-ministerial-no-288-2017-mimp-1574721-1/
  • El Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú – IDEHPUC impulsa el proyecto Gobernanza Intercultural: Construyendo ciudadanía desde el fortalecimiento de capacidades y la incidencia en líderes indígenas amazónicos, como una iniciativa que busca fortalecer las capacidades de líderes y lideresas de organizaciones indígenas amazónicas, para que sean agentes de cambio.
    http://idehpucp.pucp.edu.pe/lista_proyectos/proyecto-gobernanza-intercultural-construyendo-ciudadania-desde-el-fortalecimiento-de-capacidades-y-la-incidencia-en-lideres-indigenas-amazonicos/
  • Chirapaq, asociación indígena conformada por andinos y amazónicos que trabajan por la afirmación de la identidad cultural y el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas. Respecto a la Mujer Indígena, propone relaciones equitativas entre los géneros, basadas en el principio de complementariedad de los pueblos indígenas y la igualdad en dignidad y derechos. http://chirapaq.org.pe/es/mujeres-indigenas/equidad-de-genero

Fuente:

[1] Brechas de género 2017 – INEI
[2]https://www.inei.gob.pe/prensa/noticias/en-el-peru-alrededor-de-3-millones-y-medio-de-mujeres-residen-en-el-area-rural-8672/
[3] Brechas de género 2017 – INEI

  • Elaborado por: Kaarina Valer/Teresa Viviano
  • Estadísticas: Orlando Angulo

2 Comments

  1. Muy importante, se debe buscar crear conciencia en los seres humanos para evitar la violencia, promover la igualdad y la NO discriminación, porque todos somos seres humanos y dotados como estamos de razón y conciencia debemos convivir fraternalmente los unos a los otros, sin prejuicios, con dignidad. Esto de crear conciencia esta en educar a la sociedad, par ello se debe buscar la cooperación de los presidentes de las Juntas vecinales, los presidentes de las Juntas directivas de los los blocks o edificios para inducirlos a dar charlas sobre estos aspectos y otros a sus vecinos, a su comunidad y a buscar entre la población a profesionales, voluntarios u operadores circunstanciales para llegar con mayor énfasis y a mas población a fin de crear una cultura de igualdad y de integración social de todos los peruanos y que sirva de modelo al mundo que aquí en el Perú, podemos llegar a ponernos de acuerdo para forjar una mejor sociedad.

  2. Susana Zapata – Observatorio Nacional Respuesta

    De acuerdo Jorge, entre más personas y organizaciones se sumen en la lucha contra la discriminación, vamos a poder lograr una sociedad igualitaria y equitativa.

    Saludos

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