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MIMP y el Observatorio de Medios presentaron estudio que analiza la oferta informativa de la prensa y TV sobre feminicidios

MIMP y el Observatorio de Medios presentaron estudio sobre tratamiento informativo de los feminicidios en la prensa y TV

Con el objetivo de fortalecer y optimizar la cobertura periodística de los hechos de violencia contra las mujeres, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables y el Observatorio de Medios presentaron el jueves 17 de marzo, el estudio denominado “Tratamiento informativo de los casos de feminicidio en la prensa y TV: monitoreo de medios con enfoque de género”.

La investigación analiza el discurso mediático de los hechos de feminicidio, y propone reflexiones, conclusiones y recomendaciones con el fin de impulsar iniciativas para prevenir la violencia de género contra las mujeres. Asimismo, incide en el cumplimento de la Ley 28278, Ley de Radio y Televisión, y en sus códigos de ética.

El evento contó con la participación de: María Pía Molero, Viceministra de la Mujer, Sandy Martinez Jara, Directora General Contra la Violencia de Género, y Marisol Castañeda, Presidenta de la Asociación de Comunicadores Sociales Calandria, quien estuvo a cargo de la presentación del estudio, y como panelistas participaron: Martin Jaime Ballero, investigador especialista en temas de género, Miriam Larco Sicheri, Secretaria Técnica de Concortv y Zuliana Laynez Otero, Presidenta de la Asociación Nacional de Periodistas.

Se invita al público interesado a conocer el estudio en el siguiente enlace:

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Prensa MIMP




CMAN: presentan avances en herramientas e instrumentos de la política para erradicar la violencia en 29°sesión ordinaria

CMAN presentan avances en herramientas e instrumentos de la política para erradicar la violencia en 29°sesión ordinaria

Con la reafirmación del compromiso del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables de seguir en el esfuerzo para lograr el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, la ministra Anahí Durand Guevara, inicio la 29° sesión ordinaria de la Comisión Multisectorial de Alto Nivel (CMAN), órgano encargado de dirigir el Sistema Nacional para la Prevención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y los Integrantes del Grupo Familiar, y hacer el seguimiento al cumplimiento de la Ley N° 30364.

Los temas de la agenda incluyeron entre otros, la presentación del Manual para el dictado de medidas de protección a víctimas de violencia elaborado por el Poder Judicial que cuenta con puntos clave para esta acción. Cristian Hernández Alarcón, Presidente de la Corte Superior de Justicia de Ventanilla manifestó que el manual pone énfasis en la necesidad de remover prácticas, prejuicios y estereotipos que se reproduce en la mala atención, inadecuada protección e impunidad, en especial contra las víctimas mujeres, con el fin de garantizar un adecuado funcionamiento del Sistema de Justicia.

De un lado, la Presidencia del Consejo de Ministros, presentó los avances en la implementación de la Plataforma digital de denuncias de la atención de la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar. Silvia Luza, informó que la plataforma está en proceso de elaboración con el objetivo que las personas puedan registrar sus denuncias, hacer el seguimiento a sus casos y recibir respuesta. Agregó que 90 entidades públicas relacionada con servicios a víctimas de violencia han migrado a la Plataforma de Interoperabilidad del Estado (PIDE).

Por otro lado, Olga Chagua Timoteo, Viceministra de Seguridad Publica, informó que, entre enero y setiembre de 2021, el Sistema de búsqueda de personas desaparecidas ha registrado 14 952 casos de personas desaparecida de las cuales el 65% son mujeres, en este contexto el Sector ha desarrollado un conjunto de acciones entre capacitación, campañas de prevención e información para la prevención y el uso de la línea 144.

El Programa Nacional Aurora, dio a conocer que, entre junio y setiembre de 2021, se ha otorgado asistencia económica a 676 hijos e hijas de 336 víctimas de feminicidio, acción que se complementa con el seguimiento para verificar su situación actual, acceso a servicios, entre otros.

Asimismo, la Directora de la Dirección de Políticas para una Vida Libre de Violencia, Aissa Tejada Fernández, informó sobre las acciones que viene realizando el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, en torno al cronograma y la priorización de los Distritos Judiciales para la implementación del Sistema Nacional Especializado de Justicia para la protección y sanción de la violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar (SNEJ), en el marco del Programa Presupuestal orientado a Resultados de Reducción de la Violencia contra la Mujer (PPoR RVcM).

Finalmente, Guillermo Jara Jaramillo, Viceministro de Derechos Humanos y Acceso a la Justicia informó sobre los casos atendidos entre enero y junio del presente año: 15 283 casos de violencia, 519 de trata de personas, 44 de feminicidios, 2 800 casos de violencia sexual.

Participaron María Pía Molero Mesía, Viceministra de la Mujer, Olga Chagua Timoteo, Viceministra de Seguridad Pública, Guillermo Vargas Jaramillo, Viceministro de Derechos Humanos y Acceso a la Justicia, Edilberto Jaime Ríos, Viceministro de Trabajo, María Isabel Sockolich Alva, Fiscal Suprema de la Fiscalía Suprema de Control Interno, Elia Revollar Añaños, Adjunta para los Derechos de la Mujer, Cristian Hernández Alarcón, Presidente de la Corte Superior de Justicia de Ventanilla, entre otras personas.




CMAN: sectores dan cuenta de acciones para la protección y garantía de los derechos de las víctimas de violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar

Reunion CMAN 28

En sesión 28° de la CMAN (Comisión Multisectorial de Alto Nivel), presidida por la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Anahí Durand Guevara, el Poder Judicial, el Ministerio Público, el Ministerio de Salud y el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables dieron cuenta de las acciones puestas en marcha para facilitar la atención, denuncia y protección a las víctimas de violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar.

El Poder Judicial informó sobre la vigencia de la casilla electrónica y sobre la mejora del servicio administrativo para brindar una respuesta oportuna y eficaz, especialmente en el estado de emergencia sanitaria, de tal manera que, permita notificar formalmente las medidas de protección y las medidas cautelares relacionadas con los procesos judiciales. Es así, como, desde el año 2018 a la fecha, se han creado 131,160 casillas electrónicas, además de otros mecanismos complementarios como mensaje de texto, correo electrónico y comunicaciones escritas para las personas que no tiene acceso a herramientas digitales.  Asimismo, indicó que, brindará información y capacitación constante a las personas denunciantes respecto al uso y beneficios de las casillas.

Además, el Poder Judicial informó sobre las disposiciones emitidas para la incorporación de delitos del Código Penal como el feminicidio, lesiones, violación sexual, acoso sexual, acoso, chantaje sexual, actos contra el pudor en menores, entre otros; en la competencia funcional de los Juzgados y Salas Especializadas para la protección y sanción de la violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar.

El Ministerio Público reportó las acciones desarrolladas y medidas adoptadas en cuanto a la respuesta inmediata de los órganos judiciales ante hechos de feminicidio y tentativas de feminicidio. Es así que, en el marco del “Protocolo Interinstitucional de Acción frente al Feminicidio, Tentativa de Feminicidio y Violencia de Pareja de Alto Riesgo”, se ha capacitado a aproximadamente 1,114 entre personal administrativo, fiscales, personal forense, para el uso adecuado de este instrumento, de manera articulada con el protocolo del Ministerio Público para la investigación de los delitos de feminicidio con perspectiva de género y del Protocolo Base de Actuación Conjunta para la atención integral y protección frente a la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar.

Otros sectores informaron sobre temas de interés como la atención de las mujeres víctimas de violencia sexual, especialmente con la entrega de kit de emergencia. Al respecto el MINSA mencionó que cuenta con un proceso de atención para garantizar la no revictimización, espacios especiales para la atención, la creación del código violeta para el trabajo articulado y garantía del derecho a la justicia de la víctima, la entrega del kit de emergencia, capacitando a 5,345 personas integrantes de los equipos de salud en gestión administrativa de la atención de víctimas de violencia sexual, durante el periodo de noviembre 2020 a julio 2021.

Un tema importante que, el MINSA desarrolló fueron los derechos sexuales y reproductivos de las niñas y adolescentes, presentando que, el porcentaje de embarazo en mujeres de 15 a 19 años de edad ha variado de 13.4% (2010) a 8.3% (2020) a nivel nacional. Asimismo, la mayor incidencia de partos en menores de 14 años se presenta en las regiones de Loreto, Ucayali, San Martín, Huánuco y Cajamarca, observándose una tendencia nacional al incremento a diferencia del embarazo en menores de 19 años. Ante dicha situación, durante el periodo enero-julio se ha brindado orientación/consejería en salud sexual y reproductiva a 383,891 adolescentes, y atendido 341 abortos terapéuticos.

El avance en la modificación de los “Lineamientos para la elaboración de documentos normativos internos para la prevención de intervención en casos de hostigamiento sexual en la comunidad universitaria” fue informado por parte del MINEDU.  La firma de convenios con los gobiernos regionales en el marco del Fondo de Estímulo al Desempeño y Logro de Resultados Sociales (FED) para la detección de la violencia contra las mujeres gestantes que acuden a sus controles y las mujeres que acuden a los servicios de planificación familiar en las IPRESS. El MIMP por su parte, informó sobre el cumplimiento del 89,3% de las metas del PPoR RVcM (Programa Presupuestal orientado a Resultados de Reducción de la Violencia contra las Mujeres) durante el periodo 2020-2021 (I semestre).

Para concluir, las y los representantes de las entidades que conforman la CMAN tomaron acuerdos y compromisos en relación a la protección y garantía de los derechos de las víctimas de violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar.




Feminicidio en la legislación peruana

FEMINICIDIO foto Diresa Junin

El feminicidio es entendido como el asesinato de una mujer por su condición de tal, que puede estar vinculado a situaciones de violencia familiar, violencia sexual, discriminación, hostigamiento y/o acoso sexual, entre otros diversos contextos, en cuya base está la discriminación de género. En la legislación peruana, “el feminicidio siempre es un delito doloso o intencional, donde no es admisible la acción involuntaria o culpa”[1].

El artículo 108-B del Código Penal Peruano define el feminicidio como la acción de matar a una mujer por su condición de tal, en cualquiera de los siguientes contextos:

  1. Violencia familiar.
  2. Coacción, hostigamiento o acoso sexual.
  3. Abuso de poder, confianza o de cualquier otra posición o relación que le confiera autoridad al agente.
  4. Cualquier forma de discriminación contra la mujer, independientemente de que exista o haya existido una relación conyugal o de convivencia con el agente.[2]

El feminicidio constituye un “un delito pluriofensivo”[3], entendiendo que el daño que ocasiona trasciende a la vulneración del derecho a la vida de las mujeres (bien jurídico protegido), porque también afecta a todos los integrantes de su familia y el entorno de la víctima, especialmente a los niños, niñas y adolescentes. Asimismo, afecta a la sociedad en su conjunto, dañando la moral colectiva.

El feminicidio puede ser de los siguientes tipos[4]:

  • Feminicidio Íntimo: Cometido por un hombre con quién la víctima tenía o tuvo una relación o vínculo íntimo, incluyendo el que asesina a una mujer – amiga o conocida – que rechazó entablar una relación con él y los casos de muerte de mujeres a manos de un miembro de su familia, como el padre, el padrastro, el hermano o primo.
  • Feminicidio no íntimo: Cometido por un hombre desconocido. Puede darse en escenarios de trata de personas, hostigamiento o acoso sexual, discriminación de género, entre otros.
  • Por conexión: Cuando una mujer es asesinada “en la línea de fuego” de un hombre que intenta matar o mata a otra mujer.

Marco legal nacional sobre feminicidio[5]

En el Perú, la normativa sobre el feminicidio ha tenido una evolución en el tiempo, es así como, en el año 2011 se modificó el artículo 107° del Código Penal, a través de la Ley Nº 29819, incorporando por primera vez el delito de feminicidio, específicamente en el contexto íntimo.

Posteriormente, el año 2013 nuevamente se modificó el artículo 107°, además de los artículos 46-B y 46-C e incorporando el artículo 108-A en el Código Penal; así como se modificó el artículo 46° del Código de Ejecución Penal, mediante la Ley Nº 30068 con la finalidad de prevenir, sancionar y erradicar el feminicidio.

El artículo 108-A incorporado en el Código Penal define al feminicidio como “el homicidio de una mujer por su condición de tal”, es decir, por el hecho de ser mujer, en el contexto de violencia familiar, coacción o acoso sexual, abuso de poder y discriminación, imponiendo penas hasta de cadena perpetua cuando existen circunstancias agravantes.

El año 2017 se promulgó el Decreto Legislativo n.° 1323, el cual fortalece la lucha contra el feminicidio, la violencia familiar y la violencia basada en género, agregándose el artículo 108-B, con los siguientes agravantes:

  1. Si la víctima era menor de edad o adulta mayor,
  2. Si la víctima fue sometida para fines de trata de personas o cualquier tipo de explotación humana, y
  • Cuando se comete a sabiendas de la presencia de hijas o hijos de la víctima o de niños, niñas o adolescentes que se encuentren bajo su cuidado.

En el año 2018 se modificó el Artículo 108-B del Código Penal, mediante la Ley Nº 30819, el cual incorporó la tipificación del delito de feminicidio como una modalidad del delito de homicidio calificado. 

  • [1] Actualización del Protocolo Interinstitucional de acción frente al feminicidio, tentativa de feminicidio y violencia de pareja de alto riesgo.
  • [2] Código Penal del Perú (Decreto Legislativo 635), promulgado el 3 de abril de 1991, actualizado al 2021.
  • [3] Perú: Feminicidio y Violencia contra la Mujer 2015-2019 (CEIC 2021)
  • [4] Versión amigable del Protocolo interinstitucional de acción frente al feminicidio y tentativa de feminicidio y violencia de pareja de alto riesgo (MIMP 2019).
  • [5]  Resumen del documento: Actualización del Protocolo Interinstitucional de acción frente al feminicidio, tentativa de feminicidio y violencia de pareja de alto riesgo.



MIMP, AMAG y UNFPA fortalecen las capacidades de operadores de justicia para asegurar restitución de derechos de las mujeres que sufren violencia de género

MIMP, AMAG Y UNFPA fortalecen las capacidades de operadores de justicia para asegurar restitución de derechos de las mujeres que sufren violencia de género

Debido a relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres, construidas sobre la base de las diferencias de género, las primeras han sufrido un menoscabo en sus derechos a la igualdad, a la libertad, a una vida libre de violencia, y a su seguridad personal, de manera reiterada y permanente. Todos estos derechos se vulneran por las situaciones de violencia de género que sufren muchas mujeres en nuestro país, siendo la expresión más grave, el feminicidio.

De acuerdo con los registros del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), en el año 2020 ocurrieron 131 muertes de mujeres con características de feminicidio. El 83% contra mujeres adultas y 13% contra niñas y adolescentes . Según registros de la PNP, entre el tercer y cuarto trimestre del mismo año se incrementaron las denuncias por violencia sexual en 22,6% con relación a los trimestres anteriores. No obstante, menos del 30% de mujeres que sufren violencia acuden a una institución a solicitar ayuda. La mayoría de ellas busca ayuda en las comisarías (83,9 %), el 7,8 % en las fiscalías y el 5,6 % en el juzgado.

Con el propósito de sumar esfuerzos interinstitucionales para contribuir a que las mujeres que denuncian reciban una atención de calidad, el MIMP y la Academia de la Magistratura (AMAG), con apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), han iniciado el Programa de Especialización de Violencia basada en Género, espacio de formación en el que jueces, juezas y fiscales tienen la oportunidad de analizar la normatividad y los estándares para la gestión de casos de violencia, desde los enfoques de género y derechos humanos.

Es así que, en la primera edición del Programa participaron 54 magistradas/os y fiscales, quienes llevaron cursos sobre las características y causas de la violencia de género, los alcances conceptuales y herramientas operativas de la Ley Nº 30364 y la relevancia de aplicar el enfoque de género en los casos de violencia contra las mujeres.

“Los cursos han ayudado a darnos cuenta de que tenemos micromachismos insertado… como un chip… y tenemos el reto de eliminarlos para ser completamente objetivos al momento de resolver los casos lo que va a contribuir a que disminuya la sensación de impunidad… y va a motivar a las víctimas de violencia de género a acabar con este silencio”, comenta Jackeline Ramirez, Fiscal Adjunta Provincial de la Fiscalía especializada en violencia contra la mujer y los integrantes del grupo familiar.

 

Jueza Patricia Posada - Foto “Ahora utilizo las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para clarificar algunos conceptos o razonamientos y, sobre todo, evitar el uso de estereotipos durante el desarrollo del juicio, por ejemplo, cuando hay violencia sexual y se pretende cuestionar la dignidad de la agraviada sea por su comportamiento o su forma de vestir”, señala Patricia Posadas, Jueza Unipersonal de la Subespecialidad en delitos de violencia contra la mujer integrantes del grupo familiar y coordinadora del equipo de jueces del módulo subespecializado en violencia contra la mujer integrantes de grupo familiar.

“Estos razonamientos son valiosos para poder emitir decisiones y plasmarlas en sentencia con perspectiva de género y no perder la objetividad…”, finaliza Patricia Posadas quien, como los demás participantes, terminará su formación en un taller para consolidar los conocimientos obtenidos.

 

Cabe mencionar que esta estrategia de formación se enmarca en el proceso de implementación del Sistema Nacional Especializado de Justicia para la Protección y Sanción de la Violencia contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar (SNEJ), iniciativa apoyada técnica y financieramente por el UNFPA desde el año 2020 y, en el marco del Convenio Marco de Cooperación Interinstitucional entre el MIMP y la AMAG, que tiene como objetivos:

  • Elaborar y diseñar propuestas académicas, actividades de formación y capacitación académica u otras acciones encaminadas a fortalecer el sistema de justicia vinculadas a género, violencia y no discriminación contra las mujeres e integrantes del grupo familiar.
  • Contribuir a la capacitación y sensibilización de magistrados/as y servidores vinculados al servicio de justicia con enfoque de género.
  • Articular esfuerzos y coordinar estrategias y/o acciones conjuntas para transversalizar el enfoque de género en el diseño e implementación de políticas, normativa, proyectos, asesorías técnicas, programas y cursos de especialización y/u otras actividades destinadas a promover y proteger los derechos de las mujeres.

Iniciativas como esta contribuyen a comprender la importancia de una actuación oportuna, eficaz y eficiente en casos de violencia basada en género por parte de las instituciones involucradas en los servicios de atención y protección de las víctimas. La articulación interinstitucional para lograr estrategias como el Programa de Especialización de Violencia basada en Género seguirá aportando a lograr un país donde todas las mujeres estén libres de violencia y puedan ejercer sus derechos y libertad a plenitud.

[1] Programa Aurora. Portal Estadístico. https://portalestadistico.aurora.gob.pe/




Especialistas analizan la política criminal y feminicidio en el Perú

Especialistas analizan la política criminal y feminicidio en el Perú

Especialistas de diferentes sectores e instituciones debatieron sobre la política criminal y feminicidio en el país, en la reunión organizada por la Dirección General de la Violencia de Género del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), efectuada el miércoles 09 de junio del año 2021.

Las diferentes intervenciones coincidieron en mencionar que el carácter punitivo, el aumento de penas y la cadena perpetua, no han reducido las muertes por delito feminicida, y no han servido como medidas disuasivas, por lo que es necesario buscar respuestas al problema y enfrentarlo también desde otras aristas.

En primer lugar, se planteó que la discriminación estructural se encuentra a la base de las diversas modalidades de violencia contra las niñas y las mujeres; en particular, la violencia feminicida; y, por lo tanto, es necesario reforzar las acciones de prevención para modificar las creencias que sustentan la supuesta inferioridad de las mujeres, que originan jerarquías en favor del hombre y en menoscabo de las mujeres.

En la reunión se coincidió en la necesidad de desarrollar medidas preventivas a partir de evidencia útil, oportuna, confiable y científica y estudios criminológicos para conocer el perfil del agresor y de la víctima, incluir factores como la raza y etnicidad.

En esa misma línea, se planteó la importancia de trabajar en la etapa formativa del comportamiento psicoemocional de la juventud, así como abordar la salud en las relaciones de pareja en la etapa de la juventud como medida preventiva.

Se consideró, además, la importancia de marcos normativos que permiten incluir la identidad de género, y no se excluya a las mujeres por su orientación sexual, de las medidas que se tomen para enfrentar la violencia feminicida.

De ahí la necesidad de una justicia con enfoque de género, que brinde a las mujeres procesos libres de impunidad y revictimización. Una justicia restaurativa, para que las mujeres no vuelvan a pasar por lo mismo, y sobre todo puedan sanar.

Finalmente, se reconoce el avance en el sistema de justicia peruano en la creación del Sistema Nacional Especializado de Justicia para la Protección y Sanción de la Violencia contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar (SNEJ), la capacitación y sensibilización a jueces y juezas y de fiscales y los estudios que se vienen desarrollando sobre esta problemática.

Participaron: Mariella Valcárcel Ángulo (MINJUSDH), Silvia Romero y Jeannette Llaja (Poder Judicial), Isabel Sokolich (Ministerio Público), Teresa Hernández y Cynthia Silva (MIMP) e Ingrid Díaz y Mayra Sánchez de la PUCP.




Presentación de la publicación Perú: Feminicidios y violencia contra la Mujer, 2015-2019

Presentación de la publicación Perú Feminicidios y violencia contra la Mujer, 2015-2019

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) presentó hoy el libro Perú: Feminicidio y Violencia contra la Mujer, 2015-2019, a través de la plataforma virtual zoom.

El documento tiene como objetivo contribuir a la formulación de políticas públicas de prevención, atención y erradicación de la violencia familiar, una de cuyas modalidades es el feminicidio. El documento ha sido se elaborado con información de los registros sobre víctimas de feminicidio y tentativas del Programa Nacional AURORA, de homicidios del Sistema de Denuncias Policiales (SIDPOL) de la Policía Nacional del Perú y del registro sobre presuntos feminicidios y tentativas del Ministerio Público.

En cuatro capítulos desarrolla el marco teórico y legal sobre la violencia contra las mujeres y el feminicidio, las características de las víctimas de feminicidio y de los presuntos victimarios, las características de las víctimas, aspectos relacionados a la violencia física, psicológica y sexual que experimentan las mujeres, la metodología para determinar las cifras del feminicidio y, finalmente un anexo estadístico.

En el evento de presentación, estuvieron presentes el señor Dante Rafael Carhuavilca Bonett, Jefe del INEI y el señor Aníbal Sánchez Aguilar, Sub-Jefe del INEI; la Ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Silvia Loli Espinoza; y el Ministro de Justicia y Derechos Humanos, Eduardo Vega Luna, quienes comentaron la publicación.

PRESENTACIÓN FEMINICIDIO EN EL PERÚ
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12 feminicidios ocurrieron durante la emergencia sanitaria por el COVID-19

12 feminicidios ocurrieron durante la emergencia sanitaria por el COVID-19

De acuerdo con las Agencias de Cooperación Internacional como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)1 y ONU Mujeres2 , durante esta crisis sanitaria, las mujeres son las que corren mayor riesgo de sufrir violencia de pareja y otros tipos de violencia como la explotación sexual, el tráfico de personas, la violencia cibernética, y el feminicidio, el grado más extremo de la violencia contra las mujeres.

Según la Política Nacional de Igualdad de Género, aprobada con D.S. Nº 008-2019-MIMP, el feminicidio “es la muerte de mujeres a manos de hombres motivada por el odio, desprecio, placer o sentido de propiedad sobre la mujer, es decir sexismo”3 .

En el Perú, 12 mujeres fueron víctimas del delito de feminicidio y 17 víctimas de posible feminicidio, entre el 16 de marzo y el 31 de mayo, en pleno aislamiento social obligatorio. De acuerdo con la publicación del Centro de Monitoreo y Alerta y el Observatorio de la Criminalidad del Ministerio Público, los feminicidios ocurrieron en los distritos fiscales de Arequipa (2), Ayacucho (2), Callao (2), Huánuco (1), Selva central (2), Tacna (1) y Tumbes (2).

Las víctimas de feminicidio eran madres, y tenían como ocupación principal el comercio. El mayor número de víctimas se concentra en el grupo etario de 25 a 34 años (6), mientras que, los agresores tienen en su mayoría entre 25 y 44 años.

Los delitos de feminicidio, en su mayoría, fueron cometidos por el conviviente o ex -conviviente de la víctima, en la casa de ambos, lo que advierte respecto al riesgo que implica el Estado de Emergencia para las mujeres, en tanto viven con sus agresores.

El medio utilizado es en su mayoría fue un objeto punzocortante (navaja, cuchillo, machete, etc.), y la mayoría de los victimarios tienen como ocupación ser agricultor.

En este mismo periodo, se registraron 25 casos de feminicidio en grado de tentativa y 42 posibles feminicidios en grado de tentativa, perpetrados mayormente por convivientes y ex -convivientes, en la casa de ambos (8) o en la casa de la víctima (7) en la mayoría de casos; las tentativas de feminicidio ocurrieron en los distritos fiscales de Arequipa (2), Huaura (1), Ica (1), Junín (3), La Libertad (1), Lambayeque (1), Lima (1), Lima Este (1), Lima Norte (1), Lima Sur (2), Loreto (2), Piura (1), Puno (1), San Martín (1), Selva Central (1), Sullana (2) y Ucayali (3).

También, en este caso la mayoría de las víctimas eran madres (21), aunque su ocupación principal difiere, puesto que eran amas de casa (18). El rango de edad de las víctimas de tentativa, en este caso es de 18-24 años (6), 25-34 años (7), 35-44 años (7), lo mismo sucede con la edad de los victimarios.

En estos casos, el medio más utilizado para cometer el delito fue objeto punzocortante (navaja, cuchillo, machete, etc.), y la mayoría de los victimarios tienen como ocupación ser obrero.

Debido al riesgo de violencia que supone para las mujeres el aislamiento social obligatorio, el Estado peruano aprobó Decreto Legislativo Nº 1470 “Decreto Legislativo que establece medidas para garantizar la atención y protección de las víctimas de violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar durante la emergencia sanitaria declarada por el COVID-19”, con el objeto de establecer medidas específicas para reforzar la actuación del Estado a fin de garantizar la atención de casos de violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar durante la emergencia sanitaria ocasionada por el COVID-19.

Es así que, se indica que, para el dictado de medidas de protección, el/la juez/a, considera los hechos que indique la víctima, evaluando el riesgo en el que se encuentra para dictarlas, priorizando aquellas que eviten el contacto entre la víctima y la persona denunciada, el patrullaje constante del domicilio de la víctima, así como el retiro de la persona denunciada del hogar. De no ser posible el retiro, se debe evaluar si la víctima cuenta con redes familiares o sociales de apoyo o si requiere que se le dé acogida en un Hogar de Refugio Temporal, o en otro centro.

La atención de los casos no puede exceder el plazo de 24 horas, desde que se produce la denuncia, antes de este Decreto el plazo era de 72 horas, entre otras medidas que buscan garantizar el respeto de los derechos fundamentales de las víctimas.

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[1] Informe Técnico “COVID-19: Un Enfoque de Género. Proteger la salud y los derechos sexuales y reproductivos y promover la igualdad de género”.
[2] Publicación “Dimensiones de Género en la crisis del COVID-19 en Colombia: Impacto e implicaciones son diferentes para mujeres y hombres”.
[3] Numeral 5. Glosario de Términos de la Política Nacional de Igualdad de Género.




Se implementa el registro integrado de feminicidio

1.Integración de los datos

El 20 de mayo 2019 se realizó la presentación del documento: “Los feminicidios y la violencia contra la mujer en el Perú, 2015-2018”  a cargo del Instituto Nacional de Estadísticas  (INEI)  en las instalaciones  del Auditorio del Ministerio de Justicia.

Esta presentación es producto de la integración en un solo dato oficial de la data de tres registros administrativos  vinculados al tema de feminicidio, lo que podemos denominar como la tan espera implementación del Registro integrado de feminicidio en el Perú.

Esta sistematización desarrollada por el Comité Estadístico Interinstitucional de Criminalidad (CEIC) liderado por el INEI  permitió contar para el año 2018 con cifras debidamente verificadas y contrastadas bajo una metodología común, a partir de un proceso de comparación de las muertes violentas  consignadas en los registros de la Policía Nacional del Perú, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables y las Carpetas Fiscales del Ministerio Público.

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El CEIC es presidido por el INEI e integra además al Ministerio Público, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Poder Judicial, Instituto Nacional Penitenciario, Ministerio del Interior, Policía Nacional del Perú. El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables ha venido participando de este proceso de manera activa a través del Observatorio Nacional  contra la Violencia Hacia las Mujeres y los Integrantes del Grupo Familiar y el Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual.

Se detallan los tres registros administrativos que alimentan al REGISTRO INTEGRADO DE FEMINICIDIO.

Registro de feminicidio del MIMP Registro de feminicidio del Ministerio Público Registro de muertes violentas de mujeres de la Policía Nacional del Perú
Creado por la Resolución Ministerial Nº 110-2009 MIMDES el 6 de marzo de 2009. La fuente de información de este registro son sus servicios de atención denominados Centros Emergencia Mujer (CEM). Es un registro basado en la atención social de los casos que son identificados por los CEM como caso con características de feminicidio, lo que no necesariamente va a la par de la tipificación del mismo como feminicidio. Se actualiza mensualmente. Creado mediante Resolución de la Fiscalía de la Nación Nº 216-2009-MP-FN en el año 2009. Este registro establece la sistematización, procesamiento y análisis de los homicidios de mujeres por razones de género, siendo la principal fuente de información las carpetas fiscales, es decir, cuando los casos ya han tenido una investigación preparatoria y han sido denunciados o tipificados como feminicidio. Se actualiza anualmente. La PNP cuenta con un registro de homicidios de hombres y mujeres que se recupera a través del Sistema de Denuncias Policiales (SIDPOL). En dicho registro se pueden identificar casos de feminicidio.

Cabe precisar que todos estos registros se generaron antes que el feminicidio sea tipificado como delito en el Perú, por lo que sus conceptos de registro se han ido adaptando y ampliando en el tiempo.  La Ley 30819 definió el feminicidio como:

FEMINICIDIO

Homicidio de una mujer por su condición de tal-. Por el hecho de ser mujer en el contexto de violencia familiar, coacción o acoso sexual, abuso de poder y discriminación

2. Los datos oficiales

Para el año 2018  se han registrado 150 casos de feminicidio, lo cual ha ido en aumento en los últimos 4 años. En el año 2018 son seis regiones que concentraron el 61% de feminicidio: Lima, La libertad, Cusco, Huánuco, Puno y Junín. Así también, Huánuco, Ayacucho y Tacna son las regiones que concentran altas tasas de feminicidio (comparación entre el número de feminicidios ocurridos en  la región por cada 100 mil mujeres).

Perfil de la víctima Características de la violencia Perfil del agresor
  • 51.4% son víctimas jóvenes
  • 97.3% peruanas
  • 2.7% venezolanas
  • 38,9% estrangulamiento, asfixia o ahogamiento
  • 55.2 % ocurrió dentro del hogar.
  • 18.1% en un lugar desolado
  • 9.4% en la vía pública,
  • 4.7%  en un hostal.
  • 54,5% es la pareja actual
  • 24.1% expareja.

 

3. Metodología de integración

La integración de los datos a fin de tener información validada y estandarizada incluyó un proceso de cotejo de casos de la bases de datos de cada registro (PNP, MIMP, MP), según se detalla en el diagrama adjunto. Se contabilizaron 185 casos producto de la integración de los registros,  los cuales pasaron por un proceso de depuración y validación, quedando 150 casos.  La nueva «base de datos integrada» compila solo aquellas variables que son comunes como:  1) Ubigeo,  2)medio o modalidad utilizado,  3) lugar de ocurrencia, 4) edad, 5) nacionalidad  y  6) vínculo relacional.  Es decir, que  hay pocas variables comunes. Esto debe irse ampliando progresivamente, a fin de poder realizan análisis mas complejos de la data.

El INEI realizó el cotejo final  uno a uno  previa verificación en la RENIEC .

metodologia registro unico de feminicidio

4. ¿Qué pasará con los tres registros vinculados al tema de feminicidio?

Estos registros  administrativos deben continuar con su labor de recolección de datos  hasta que se cuente con un sistema interconectado sobre feminicidio que sea operado por todas las instituciones vinculadas a la investigación judicial.

Por el momento, estos tres registros deben continuar existiendo porque cada uno  capta datos de un ámbito del proceso:  a) noticia policial, b) denuncia fiscal y c) atención social.

Los conteos manuales «uno a uno» para los casos de feminicidio son metodológicamente válidos y se realizan en otros registros de la región.

5. Recomendaciones para  consolidar un  registro único de feminicidio

Los tres registros de feminicidio que sirven de fuente al registro integrado deben consensuar una metodología común, de manera que la integración de los datos sea más fiable y además incluya un mayor número de variables comunes que las 6 variables que se  consigna  actualmente.

Iniciar acciones para implementar el registro único interoperable de feminicidio a ser usado por todas las instituciones vinculadas a la investigación judicial, siendo necesaria la inclusión del poder judicial.

Descargue la presentación del INEI
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  • Elaborado por: Teresa Viviano Llave



Hay que romper la coraza que nos impide ser sensibles con nosotros y con las demás personas

Miguel Ángel Ramos especialista en masculinidades

Miguel Ángel Ramos, conocido especialista en masculinidades, nos explica en esta entrevista como es que la sociedad construye lo masculino desvalorizando lo femenino. Un gran aporte en este época de discusiones sobre la importancia de construir relaciones igualitarias entre hombres y mujeres.

¿Qué significa la masculinidad en nuestro contexto social?

La masculinidad constituye un conjunto de atributos de índole físico, psíquico o emocional, y también comportamientos que una sociedad espera de alguien que nació con órganos sexuales masculinos. Estas expectativas son social y culturalmente construidas y son cambiantes de una sociedad a otra o de una etapa histórica a otra. En cada cultura existe un modelo hegemónico de ser varón. En nuestro contexto social se espera que los hombres ejerzan poder y control sobre las mujeres y para ello deberán alcanzar ciertas aptitudes como ser fuerte, racional, insensible, proveedor económico exitoso, con liderazgo y poder político y exitoso como conquistador sexual de mujeres. La masculinidad hegemónica busca legitimar un sistema patriarcal que garantiza la posición dominante de los hombres y la subordinación de las mujeres.

¿Cómo es construida la identidad masculina?

Desde el momento mismo en el que un recién nacido es identificado por sus órganos sexuales como varón, la sociedad se pondrá en movimiento para ser de este lo que espera de un varón. El hogar será el primer espacio de socialización donde se le transmitirá una serie de convicciones de lo que es ser varón y de cómo comportarse. Pero lo más poderoso será su aprendizaje por imitación y en esto la identificación con el padre o con otra figura masculina que lo sustituya será crucial, además de la observación cotidiana del tipo de interacción entre hombres y mujeres.

Uno de los aprendizajes más importantes para su rol dominante en esta etapa es lo que se ha llamado “la represión de las emociones” que supuestamente denotan vulnerabilidad, debilidad y que por tanto no pueden expresarse: el dolor, el miedo, la ternura, la compasión, porque se contraponen con el ejercicio del sometimiento, y está relacionada con la construcción de un ser supuestamente racional en oposición al ser emocional propio de lo femenino. Pero no basta prescribir esta prohibición para que se cumpla, tiene que existir un dispositivo poderoso y este es la capacidad del sistema de avergonzar. Los niños aprenden rápidamente que lo femenino supuestamente vale menos que lo masculino, que ser hombre es más importante que ser mujer.

Si cuando expresa esas emociones señaladas, el niño es objeto de burlas al ser comparado con una niña, sentirá su autoestima profundamente mellada y para evitarlo las reprimirá. A fuerza de contenerse, poco a poco ya no las identificará y las confundirá con el enojo o la ira, emociones cuya expresión si le es permitida. Esa insensibilidad socialmente construida le obstaculizará ser sensible consigo mismo y, a la vez, ser sensible y empático con las demás personas. Estas características estarán muy vinculadas a la posterior paternidad lejana y poco afectuosa y al ejercicio de la violencia contra las mujeres. Un segundo y fundamental espacio de socialización es el ámbito público, en especial la escuela. Ahí, frente a sus pares, tendrá que probar su hombría.

Todos los muchachos se mantienen a la defensiva bajo el temor de ser desenmascarados como “falsos hombres”. El bullying homofóbico, a través de insultos que buscan feminizar o de ultrajes sexuales, no es descargado solo contra quienes tienen una orientación homosexual o identidad femenina, sino contra cualquier varón que no llena perfectamente los requisitos, tanto por sus rasgos físicos como por su comportamiento con lo que, a los ojos de los demás, se espera de un verdadero hombre. Este es un poderoso dispositivo del sistema patriarcal, mediante el proceso de vigilar y castigar, para garantizar el cumplimiento de la heteronormatividad. En general los varones interiorizarán profundamente el terror a la feminización y desplegarán a lo largo de toda su vida esfuerzos por demostrar su hombría como una cualidad siempre en peligro de perderse.

¿la masculinidad se construye en oposición y rechazo a lo femenino ¿cómo se traduce esto en las relaciones con las mujeres?

Desde temprana edad los niños, para afirmar su masculinidad e identificándose con el padre, buscarán separarse de su madre, ese ser que los infantiliza y feminiza. El temor a ser descubierto como un falso hombre, comentado anteriormente, tiene a la mayoría de los muchachos buscando rechazar todos los rasgos atribuidos a las mujeres, suprimir en ellos mismos cualquiera de estos rasgos probando permanentemente que no los tienen y desvalorizando a las mujeres poseedoras de esas características. La identidad masculina se construye no tanto de la afirmación de lo masculino, sino de la negación de lo femenino. La desvalorización de lo femenino conduce a la convicción de la inferioridad de las mujeres, seres quienes encarnan esos rasgos que aprendió a despreciar, y de su rol subordinado en relación a los hombres.

La hegemonía y el dominio del otro, es una de las características de la masculinidad ¿se complementa con la violencia? ¿Cómo se expresa de manera particular en la relación con las mujeres?

El patrón hegemónico de masculinidad exige de los hombres una serie de atributos, competencias y comportamientos que, en la práctica, muy pocos hombres pueden lograr. La valla a alcanzar, para ser considerado socialmente como un “verdadero hombre”, es muy alta, comparada con las masculinidades reales de la mayoría. Sin embargo, todas estas características exigidas siguen siendo muy valoradas y, por tanto, muchos de nosotros pugnamos por alcanzarla y el no lograrlo nos produce mucho malestar, humillación, dolor. Entonces, buscando cerrar la brecha, ejercemos violencia, principalmente contra las mujeres, también contra otros hombres más débiles o contra aquellos no sujetos a la heteronormatividad, y contra sí mismos. De todas las características socialmente exigidas a los hombres, la más importante es la capacidad de ejercer poder y control sobre las mujeres, como forma de garantizar la reproducción del sistema patriarcal de dominación masculina. Los rápidos procesos de cambios sociales en los últimos 50 años han empoderado paulatinamente a las mujeres (al acceso de ellas a la educación en sus distintos niveles y a los métodos anticonceptivos modernos que pone en sus manos el control de sus cuerpos y su fecundidad, han sido algunos de los facilitadores para su irrupción, cada vez más masiva, en el ámbito público – en el mercado de trabajo, en la academia, en la política- quitando paulatinamente a los hombres la exclusividad y uno de sus pilares de su mayor poder) creado una crisis en el sistema de género y por ende en la masculinidad hegemónica.

Esta crisis ha exacerbado la violencia contra las mujeres como una forma de paliar la pérdida de poder masculino. Siempre ha existido violencia contra las mujeres como una forma de mantener o recuperar el dominio masculino, porque este poder es inestable y para poseerlo hay que ejercerlo cotidianamente. Sin embargo, es probable que cada vez más, por la amenaza creciente de la pérdida de poder, muchos hombres utilicen, por un lado, formas más virulentas de violencia contra ellas, por otra, inventando nuevas formas de agresión. Aún el sistema patriarcal tiene el aliento suficiente para lograr reacomodos hacia nuevas formas de dominación.

En el Perú, las cifras de feminicidios y las formas violentas como las mujeres han sido asesinadas, es preocupantes, ¿cómo puede leerse el feminicidio en esta forma de hegemonía y dominio de lo masculino?

El feminicidio es producto del fracaso de los intentos de someter y controlar a las mujeres. Hemos visto como son asesinadas mujeres que buscaron decir ¡Basta! a la violencia de sus parejas y decidieron dejarlos. Cuando estos hombres saben que perdieron su capacidad de control sobre ellas, deciden eliminar, en forma definitiva, la capacidad de estas mujeres de convertirse en sujetos autónomos. El feminicidio no es producto de un desequilibrio mental producto de una emoción violenta surgida de manera sorpresiva. El feminicidio es una “práctica” que tiene como base la cultura machista.

El ejercicio del poder, pero a la vez la carencia de poder, ¿tiene para los hombres un costo?

“…quienes ejercen violencia física o sexual viven angustiados porque son los más inseguros de su poder…”

El esfuerzo que realiza la mayoría de varones por cumplir las expectativas sociales tiene un alto costo para nosotros los hombres y constituye un factor de riesgo para nuestra salud, nuestra vida y, en general, nuestro bienestar. Muchos hombres mueren en el intento de probar su hombría, generalmente a manos de otros hombres o auto eliminándose. En promedio, en todos los países de Latinoamérica por cada mujer que muere por causas violentas (homicidios, suicidios, accidentes de tránsito, etc.) mueren alrededor de cuatro varones. Por ejemplo, en algunos estudios se ha encontrado que en un importante porcentaje de varones adultos que se suicidan lo hacen por haber fracasado en su rol de proveedor. Muchas de las muertes por accidentes de tráfico son debidas a la ingesta de alcohol, patrón cultural muy ligado a nosotros los varones, que nos sirve como válvula de escape en muchas ocasiones a la represión de nuestras emociones y al estrés por las exigencias sociales. Por otra parte, principalmente quienes ejercen violencia física o sexual viven angustiados porque son los más inseguros de su poder y capacidad de control sobre las mujeres y permanentemente experimentan sentimientos de humillación y vergüenza, terror a la posibilidad de ser dejados por ellas y que se derrumbe su hogar, como centro de reproducción permanente de su condición de autoridad y, por ende, de su realización cotidiana como hombre.

¿Es posible construir una manera diferente de ser hombre, que resulte gratificante para los mismos hombres y que respete los derechos de las mujeres, niñas y niños?

“…romper la coraza construida desde la infancia que nos impide ser sensibles con nosotros mismos y por ende con las demás personas”.

Es posible mediante la erradicación de los patrones culturales que naturalizan el rol dominante de los hombres y la subordinación de las mujeres, y que justifican el ejercicio de la violencia contra ellas. Hay que empezar a trabajar tempranamente con niños, niñas y adolescentes desde el hogar y la escuela, rompiendo la columna vertebral del sexismo, la misoginia y la homofobia. Buscando que se interiorice el respeto a los derechos de las personas, incluyendo a las de la diversidad sexual. Esto exige, por ejemplo, hacer grandes esfuerzos por formar a docentes desde una perspectiva de género y de derechos humanos. Con hombres jóvenes y adultos que ya fuimos formados en un contexto machista y que ejercemos diversos tipos de violencia, es posible construir una manera diferente de ser hombre, empezando con poner en evidencia las diversas formas en que ejercemos violencia contra las mujeres, los niños y niñas, logrando que nos hagamos responsables de nuestra violencia, no esperando servicios de las mujeres y reconociendo que la relación con ellas es entre iguales. Para trabajar por la construcción de un hombre igualitario y no machista, los discursos contra el patriarcado o las creencias machistas por si solos son ineficientes. Hay que buscar estrategias para romper la coraza construida desde la infancia que nos impide ser sensibles con nosotros mismos y por ende con las demás personas. Esto nos ayudará a que seamos conscientes de las diversas emociones que están detrás de cada acto violento, facilitará el poner en evidencia las creencias sobre las que sostienen esas emociones y nos permitirán cuestionar los falsos supuestos sobre las que se erigen, dándole un nuevo significado al ser hombre.

Las nuevas masculinidades significan una revolución de los masculino, ¿Qué características tendría esa?

El término “nuevas masculinidades”resulta ambiguo porque podría ir en cualquier dirección. Desde la perspectiva de género, hablamos de varones que tengamos profundamente internalizado el respeto a los derechos humanos de las mujeres, que las consideremos sus iguales y no en posiciones jerárquicas inferiores, lo que significa la renuncia total al control y poder sobre ellas y a toda forma de violencia. Que resolvamos los conflictos de pareja, no desde una posición de poder y de imposición, sino desde un plano de igualdad, siendo empáticos con ellas y buscando juntos soluciones que nos satisfaga mutualmente. Que consideremos que en los ámbitos público y privado mujeres y hombres tenemos las mismas obligaciones y los mismos derechos para realizarnos plenamente. Respecto a esto último, es necesario hacer especial énfasis que debemos tener muy enraizada la convicción que varones y mujeres tienen las mismas responsabilidades en las actividades de crianza y de cuidado en el espacio doméstico y de acuerdo a ello actuaremos consecuentemente. Debemos ser varones que no consideremos que las labores de crianza cercana, afectiva y cotidiana de nuestros hijos son una carga, sino que disfrutamos de su compañía y sentimos que esto nos enriquece y contribuye a nuestro desarrollo humano.

Miguel Ángel Ramos Padilla, Sociólogo por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Magíster en Demografía por el Colegio de México, México. Actualmente trabaja en el Departamento Académico de Salud Pública, Administración y Ciencias Sociales.

  • Elaborado por: Susana Zapata




La violencia simbólica y mediática hacia las mujeres

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Las expresiones más visibles de la violencia contra las mujeres son el feminicidio y la violencia física, sin embargo, este fenómeno tiene otras múltiples manifestaciones igualmente dañinas para la sociedad, como la violencia simbólica, entendida no como un tipo de violencia, sino como una manera continua de pensar y actuar que naturaliza y reproduce la subordinación y el maltrato, especialmente hacia las mujeres.

Se trata de una violencia normalizada en la sociedad por los usos y costumbres, y se expresa de distintas maneras, entre ellas el control económico, control de la sociabilidad, de la movilidad, menosprecio moral, menosprecio estético, menosprecio sexual, descalificación intelectual y descalificación profesional.

Los medios de comunicación son extraordinarios aliados de esta violencia simbólica puesto que refuerzan las desigualdades y los estereotipos de género, a través del contenido de noticias, programas de ficción o de entretenimiento.

¿Cómo nace el término de violencia simbólica?

Fue incorporada por el sociólogo francés Pierre Bourdieu, quien la describe como “violencia amortiguada, insensible e invisible para sus propias víctimas, que se ejerce esencialmente a través de caminos puramente simbólicos de la comunicación y del conocimiento o, más exactamente, del desconocimiento, del reconocimiento o, en último término, del sentimiento”, la cual se basa en relaciones desiguales entre mujeres y hombres, a lo que el autor llama la “dominación masculina”.

Rita Segato (2003), señala que la violencia simbólica es difícilmente codificable y es más efectiva cuanto más sutil; no se manifiesta físicamente, sin embargo, es la que sostiene y da sentido a la estructura jerárquica de la sociedad. Le llama violencia moral y es un eficiente mecanismo de control social y de reproducción de desigualdades, que tiene tres características: diseminación masiva, arraigo en la sociedad y las familias, y falta de definiciones o formas de nombrarla.

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El iceberg de la violencia contra las mujeres

La violencia simbólica y mediática en el Perú

De acuerdo con el Estudio de actitudes, hábitos y opinión sobre la radio y televisión realizado por CONCORTV en 2013, para los/as peruanos/as, la televisión es el medio más entretenido, educativo, informativo, cercano a la gente, veraz, plural y que seguirá vigente. Sin embargo, también es considerado el medio más sensacionalista. La percepción de cómo la televisión muestra a las personas adultas mayores (49%), niños y niñas (57%), y a la mujer (58%) es en general negativa, y se mantiene en relación a informes anteriores.

Un ejemplo de violencia simbólica es el que da cuenta el estudio realizado en Perú sobre los “Estereotipos de la mujer andina en los Programas de humor de la tv peruana” (Alarcón, s/f). De acuerdo con sus principales hallazgos, la figura de la mujer andina en los programas de humor de la TV peruana, es un constructo estereotípico, que brinda una imagen en general negativa, siempre parcial, incompleta de lo que significa en la realidad más allá de las pantallas televisivas, y que ha generado una sub representación y contribuido aun sin proponérselo a patrones estereotipados que contribuyen a la discriminación y al racismo.

Sobre la utilización de la imagen de la mujer y la reproducción de estereotipos de violencia simbólica y mediática en nuestro país, mostramos algunos ejemplos:

violencias simbolica hacia las mujeres 01

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Violencia simbólica en las redes sociales

Actualmente, las redes sociales son un medio muy importante de comunicación, mediante el cual nos informamos y relacionamos con las personas. No obstante, los espacios como el Facebook o el twitter no solamente nos han acercado y puesto al alcance un medio rápido y fácil de expresión masiva, también han exacerbado las polarizaciones en nuestra sociedad.

Estos espacios permiten agredir y discriminar sin necesidad de la fuerza física o la interacción cara a cara. Los/las agresoras muchas veces se ocultan tras perfiles falsos y dan rienda suelta a la violencia con imágenes o palabras cargadas de significados negativos que menosprecian o restan valor a las personas, especialmente por temas de género o racismo.

Hay publicaciones y/o comentarios que muestran cuan arraigada está la violencia y la discriminación en nuestra sociedad. Si revisamos las redes podemos encontrar, en el Perú, varias páginas “especializadas” que reproducen los estereotipos sexistas.

¿Cuál es el rol que le corresponde a los medios de comunicación?

El artículo 14 de la Constitución Política del Perú, señala que los medios de radiodifusión colaborarán con el Estado en la educación y la formación moral y cultural, destinando un porcentaje mínimo dentro de su programación a estos contenidos, que será establecido por los propios radiodifusores. (Ley de Radio y Televisión – Ley 28278). Asimismo, la programación que se transmita en el horario familiar debe evitar los contenidos violentos, obscenos, o de otra índole, que puedan afectar los valores inherentes a la familia, los niños y adolescentes.

La Ley 30364, señala entre las responsabilidades sectoriales que, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones debe velar por el cumplimiento estricto de las obligaciones de los medios de comunicación establecidas en esta Ley, las cuales son:

  1. Los medios de comunicación, en la difusión de informaciones relativas a la violencia sobre la mujer garantizan, con la correspondiente objetividad informativa, la defensa de los derechos humanos, la libertad y dignidad de las mujeres víctimas de violencia y de sus hijos. En particular, tienen especial cuidado en el tratamiento gráfico de las informaciones.
  2. Los servicios de radio difusión públicos y privados permiten el uso de la franja educativa del 10% de su programación para que, en el horario de protección familiar, las instituciones públicas articuladas en el sistema nacional para la prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar desarrollen contenidos vinculados a la sensibilización, prevención, atención, protección, sanción y reeducación para la erradicación de la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar.

Pronunciamiento de la Defensoría del Pueblo

En mayo del presente año (2018) la Defensoría del Pueblo (DP) emitió un comunicado pidiendo a los medios de comunicación abstenerse de difundir estereotipos que denigran a las personas, en atención a que se difundieron programas televisivos que han pretendido representar a personas afrodescendientes exacerbando sus rasgos físicos con un ánimo denigrante, la Defensoría del Pueblo expresó su malestar por esta práctica y exigió a los medios de comunicación, abstenerse de propalar estereotipos humillantes y vejatorios.

La burla fundada en las características innatas o asumidas por una persona (más aún cuando son desnaturalizadas) como su color de piel, raza, sexo, género, orientación sexual, identidad de género, discapacidad, nacionalidad u otro motivo; es contraria al respeto de su dignidad, sus derechos humanos y la Constitución Política, señalaron en un comunicado.

El representante de la DP, dijo que esta práctica ilegal – observada en estaciones de televisión de señal abierta y de cable- contribuye a reforzar estereotipos y estigmas que pueden propiciar actos discriminatorios, los cuales están tipificados como un delito en el Código Penal (Art.323).

Recomendaciones para los medios de comunicación

  1. Es fundamental que quienes trabajen en temas de violencia de género y comunicación se provean de una formación vinculada a las desigualdades de género que les permita analizar estas problemáticas sociales.
  2. Frente al análisis y producción comunicacional de estos temas deben ser consultadas personas especializadas que aporten la comprensión integral y la dimensión estructural de las desigualdades.
  3. Sumar la perspectiva interseccional que permitirá analizar las diferentes dimensiones de desigualdad que puedan atravesar cada caso particular: si una mujer víctima de violencia de género es además indígena y prostituta, su exposición a la violencia será probablemente más alta por la sumatoria de las vulneraciones de derechos humanos a la que está expuesta.
  4. Cuando se abordan nuevos casos de violencia, no debe olvidarse referenciar a los mismos en el contexto de una problemática estructural que atraviesa períodos históricos, clases sociales y regiones.
  5. Incluir a los varones como parte del análisis de la violencia de género y de los abordajes de solución de la misma. Su invisibilización limita la posibilidad de pensar en las desigualdades estructurales y en un redimensionamiento de las masculinidades como condición para eliminar la violencia.
  6. Resulta urgente revisar presencia y roles de las mujeres peruanas en su diversidad y la forma de presentarlas en los diferentes programas de la TV y en otros espacios, e interesarse en promover cambios en la asignación de representaciones más realistas, sensatas e integrales.

Buenas prácticas y recursos en la materia

 

pdf icono Decálogo para el tratamiento periodístico de la trata y la explotación sexual (RED PAR. Periodistas de Argentina en Red por una comunicación no sexista)
pdf icono Decálogo para el tratamiento periodístico de la violencia contra la mujer (RED PAR. Periodistas de Argentina en Red por una comunicación no sexista)


Fuentes consultadas

  • ALARCÓN, Luis R. “Análisis sobre discriminación en la televisión peruana: Estereotipos de la mujer andina en los programas de humor de la TV peruana (estudio longitudinal – comparativo y de opinión)”.
  • A.C.S Calandria, 2012. “Violencia contra la mujer. La mirada desde los medios. Monitoreo de medios de comunicación de cobertura local-nacional”.
  • BOURDIEU, Pierre, 2000. La dominación masculina. Barcelona: Anagrama.
  • CONCORTV, 2013. “Estudio de actitudes, hábitos y opinión sobre la radio y televisión”, Lima, Perú.
  • Segato, Rita, 2004. Las estructuras elementales de la violencia. Ensayos sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos. Buenos Aires: Editorial Prometeo.

Artículo elaborado por: Kaarina Valer/ Susana Zapata

  • Contenidos elaborados con apoyo  del programa:
  • Consultora: M. Andrea Voria.




Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

dia internacional eliminación de la violencia

El 25 de noviembre conmemoramos el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, creado en 1999 por las Naciones Unidas, organismo que lidera los esfuerzos de los diferentes estados, para erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

La institucionalización de este día, tiene antecedentes en diferentes momentos históricos en que se ha puesto de manifiesto la grave situación que enfrentan las mujeres en el mundo, y la necesidad de adoptar medidas para garantizarle el derecho a una vida libre de violencia.

En 1981, el Primer Encuentro Feminista de la Latinoamérica y del Caribe (Bogotá) declaró el 25 de noviembre Día Internacional contra Violencia hacia la Mujer, en conmemoración del asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal (Las Mariposas), tres activistas de la resistencia contra la dictadura de Rafael Trujillo en Santo Domingo.

afiche 25 noviembre
Indiferencia tambien es violencia

En 1993, la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos, reconoce que los derechos de las mujeres son un problema de derechos humanos.

En noviembre de 1985, la Organización de Estados Americanos aprobó el Plan de Acción respecto a la violencia que afecta a las mujeres y, en 1990, aprueba las Conclusiones y Recomendaciones de la Consulta Interamericana sobre Mujer y Violencia.

En Brasil, la XXIV Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la OEA, adopta la «Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer», acuerdo internacional que define la violencia contra las mujeres, “como “cualquier acción o conducta basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado” (artículo 1). La reconoce como una violación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales. Propone a los estados, la adopción de mecanismos para luchar contra este flagelo, y asegurar la integridad física, sexual y psicológica de las mujeres, tanto en el ámbito público como en el privado.

Este acuerdo ha sido suscrito por nuestro país el 12 de julio de 1994 y ratificado en junio de 1996.
En el Perú y en el mundo, si bien, las cifras nos hablan de la prevalencia de la violencia contra las mujeres, “Todavía desconocemos el verdadero alcance (…), puesto que el miedo a represalias, los efectos de que los demás no les crean y el estigma que soporta la sobreviviente —pero no el agresor— han silenciado las voces de millones de sobrevivientes de la violencia y han desvirtuado la dimensión real del horror continuo que sufren las mujeres” (Phumzile Mlambo-Ngcuka, Secretaria General Adjunta de la ONU y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, 2018).

El Estado peruano, ha declarado de interés nacional la situación de violencia contra las mujeres, y ha destinado mayores recursos para mejorar los sistemas de protección, atención y sanción. Sin embargo, es necesario también, trabajar para reducir la tolerancia social de la violencia, el cambio de actitudes, creencias e imaginarios que está en la base de la violencia contra las mujeres. Poner fin a la cultura del silencio, que se traduce en indiferencia, que no permite visibilizar las agresiones contra las mujeres que se dan en el espacio público y en el privado, todo el tiempo. Dejar de hacer, es también dañar, porque se está suprimiendo una acción que puede contribuir a la prevención, ahí donde es necesario y esperable.

Este año la campaña del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, quiere hacer llegar precisamente este mensaje “La indiferencia también es violencia”, con el propósito de promover el compromiso de la sociedad en la lucha contra toda forma de violencia hacia las mujeres. Busca decirle a la sociedad que, con su compromiso, sí es posible poner fin a la violencia.

Ver programación de actividades

  • Elaborado por: Susana Zapata




Feminicidio y tentativa ¿cómo afecta a la mujer y a sus hijos e hijas?

Feminicidio y tentativa ¿cómo afecta a la mujer y a sus hijos e hijas?

Una de las máximas expresiones de violencia contra las mujeres es el feminicidio, perpetrado por la pareja o expareja. Este es el último acto de un continuum de violencia familiar, que culmina en el asesinato de una mujer a manos de su pareja o de un extraño, y que puede suceder en el ámbito público como en el privado. A este tipo de feminicidio se le denomina feminicidio íntimo.

La tentativa de feminicidio ocurre cuando la pareja, ex pareja o un extraño, realiza actos dirigidos a quitarle la vida a una mujer, pero no lo logra.

En el Perú entre setiembre de 2009 y setiembre de 2018, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, registro 1 525 tentativas de feminicidio y 1 106 feminicidios. De enero a setiembre de 2018, registró 103 feminicidios y 217 tentativas de feminicidio. Los datos son mayores a los registrados en el 2017, que fueron 94 feminicidios y 175 tentativa.

¿De qué manera impacta a la mujer haber sido víctima de violencia con riesgo de feminicidio?

Wilson Hernández, en su estudio Determinantes y evaluación del riesgo (2018), hace una aproximación a las consecuencias de la violencia con riesgo de feminicidio en los últimos doce meses, específicamente en la salud física y mental de las mujeres víctimas, y de sus hijos. Asimismo, hace un cálculo de los años de vida perdidos por muerte prematura y por haber sido víctima de violencia durante un tiempo.

Consecuencias físicas y mentales

Una mujer que es víctima de violencia con riesgo de feminicidio, sufre consecuencias físicas que afectan su salud mental de tres maneras: depresión y aumento de la depresión (falta de energía, ansiedad, cambios en el apetito, problemas de concentración, alteraciones del sueño, entre otros.), por lo tanto, significa un alto impacto, porque le puede causar dificultades significativas en su vida cotidiana.

Estar expuesta a la violencia con riesgo de feminicidio aumenta la hipertensión. Genera cambios en el consumo de alcohol y cigarros, puede aumentar el consumo, o puede incorporar el hábito de fumar en su vida diaria. Estos efectos, están generalmente relacionados: la depresión y el estrés, inciden en la hipertensión y el consumo de alcohol y cigarros.

El efecto en la salud de los hijos e hijas de una mujer, que ha estado expuesta a violencia con riesgo de feminicidio, es el aumento de la incidencia de diarreas recientes, y fiebre y tos en las últimas dos semanas.

Consecuencias en los años de vida

Otro análisis realizado por Hernández, es sobre el impacto de la violencia, en los años de vida y de vida saludable que se pierden por feminicidio, o por haber vivido un tiempo bajo violencia. Entre el 2011 y el 2015, se perdieron 16 567 años de vida. Solo en el 2015, se perdieron otros 135 mil años como consecuencia de las dolencias y enfermedades asociadas a estar expuesta a violencia con riesgo de feminicidio. El cálculo por este feminicidio tiene dos componentes. De un lado, los años que pudo haber vivido una mujer de no haber sido asesinada y, del otro lado, el efecto negativo (en años) que significó haber vivido bajo probabilidad de haber sido víctima de feminicidio. A estos dos aspectos Hernández les denomina, Años Perdidos debido a Muerte Prematura (APMP) y Años de Vida Saludable perdidos (AVISA).

Años perdidos debido a muerte prematura (APMP) por feminicidio 2011-2015

  • Elaborado por: Susana Zapata




Feminicidio: asesinatos anunciados que se pueden prevenir

1. Introducción

En esta década varios países de la Región han implementando tipos penales para la sanción del feminicidio, ya sean autónomos o restrictivos.  La violencia contra la mujer, no solo vulnera los derechos humanos, sino que es un problema de características endémicas, de acuerdo a una reciente nota descriptiva de la Organización Mundial de la Salud que señala lo siguiente: [1]

  • Las estimaciones mundiales publicadas por la OMS indican que alrededor de una de cada tres (35%) mujeres en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida.
  • La mayoría de estos casos son violencia infligida por la pareja. En todo el mundo, casi un tercio (30%) de las mujeres que han tenido una relación de pareja refieren haber sufrido alguna forma de violencia física y/o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida.

El contenido social y político del concepto de feminicidio, tiene sus orígenes en los estudios de Diana Rusell y Jane Caputi, quienes desde la década de los noventas hacen visible que no nos encontramos a un homicidio o asesinato común, sino que existen factores sistemáticos en un contexto de discriminación, machismo y misoginia. Así también, son vitales los aporte de Marcela Lagarde, activista y académica mexicana, para la construcción teórica del concepto, en el cual ella incluye  crímenes, secuestros, desapariciones de mujeres y niñas dados en una situación adversa de escasa o ausente respuesta de las instituciones estatales responsables.

Posteriormente, este concepto ingresa a la esfera del derecho, siendo relevante mencionar que la Corte Interamericana utilizó la expresión “homicidio de mujer por razones de género”, para referirse a los feminicidios [2] investigados en el caso “Campo Algodonero”

En relación a la necesidad de legislar y penalizar estas conductas de una forma adecuada, es pertinente señalar que en el 2011, CLADEM invitó a juristas de distintos países (Panamá, Bolivia,  México y Perú) a un grupo de trabajo sobre la tipificación del feminicidio, cuyo documento[3] contiene recomendaciones vigentes en un contexto que algunas expertas han llamado un estado de “guerra contra las mujeres”, a continuación las mencionadas recomendaciones:

  • Se requiere elaborar un tipo penal en el que se evite contener elementos de carácter subjetivo que sean difíciles de acreditar, sin que ello signifique prescindir de aquellos de carácter social que conlleva el feminicidio, -tales como que el delito es producto de relaciones desiguales de poder y de la misoginia.
  • El tipo penal debe llevar implícito todas las características del evento, señalar conductas que implique a todo tipo de perpetradores de los crímenes y su relación con la víctima, los antecedentes de la violencia, las causas de muerte, entre otros.
  • No sólo se debe considerar en la tipificación el feminicidio en el ámbito familiar.
  • En el proceso de tipificación se deberá de considerar los señalamientos de la sentencia dictada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre el “Caso de Campo Algodonero”, específicamente cuando se habla de la violencia sistemática contra las mujeres y la obligación de investigar con la debida diligencia.

2. El delito de feminicidio

En el Perú el feminicidio como delito autónomo es relativamente reciente en nuestro Código Penal, en efecto, desde el 2013, mediante la Ley 38068 se incorporó el artículo 108-B, que sanciona incluso con cadena perpetua a las personas que matan a una mujer en determinados contextos.

En el delito de feminicidio la conducta visible (acción)  es matar a una mujer, existiendo una relación de causalidad entre la conducta del sujeto activo y el resultado (extinción de la vida). Es un delito doloso porque existe comprensión y voluntad del autor, estando presente la intención de matar. El sujeto pasivo es la mujer que desde la perspectiva de género se encuentra en desigualdad con el varón y en una posición vulnerable en las relaciones de poder.

La noma ha señalado 4 contextos que subsumen los escenarios más comunes en que se perpetran este tipo de delitos:

  • Violencia familiar.
  • Coacción, hostigamiento o acoso sexual.
  • Abuso de poder, confianza o de cualquier otra posición o relación que le confiera autoridad al agente.
  • Cualquier forma de discriminación contra la mujer, independientemente de que exista o haya existido una relación conyugal o de convivencia con el agente.

Nótese que el cuarto numeral es una cláusula abierta que subsume los supuestos de feminicidios no íntimos, los cuales no alcanzaba a cubrir la modificación del artículo 107 del Código Penal del año 2011 (Ley Nº 29819) que consideró como parte agraviada a “la víctima cuando ha sido cónyuge o  conviviente del autor, o estuvo ligada a él por una relación análoga”, es decir que se refería únicamente a los denominados feminicidios íntimos.

Así también, en el artículo 108-B se han considerado agravantes específicas para el delito de feminicidio, adicionales a las ya contempladas en el artículo 108, delito de homicidio calificado, esta clasificación de agravantes fue perfeccionada por el Decreto Legislativo N° 1323 dado el 6 de enero de 2017, que fortaleció la lucha contra el feminicidio, la violencia y la violencia de género, las agravantes vigentes son:

  • Si la víctima era menor de edad o adulta mayor.
  • Si la víctima se encontraba en estado de gestación.
  • Si la víctima se encontraba bajo cuidado o responsabilidad del agente.
  • Si la víctima fue sometida previamente a violación sexual o actos de mutilación.
  • Si al momento de cometerse el delito, la víctima tiene cualquier tipo de discapacidad.
  • Si la víctima fue sometida para fines de trata de personas o cualquier tipo de explotación humana.

El Decreto Legislativo 1323, incorpora la agravante en el supuesto de cometer el delito a sabiendas de la presencia de las hijas o hijos de la víctima o de niños, niñas o adolescentes que se encuentren bajo su cuidado.

La cadena perpetua se deberá aplicar cuando concurran dos o más circunstancias agravantes. Adicionalmente, se impondrá la pena de inhabilitación conforme al artículo 36° del Código Penal.

3. Crímenes de odio

En nuestro país los dos registros oficiales de feminicidios, el del Ministerio Público y el del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, creados el 2009, han permitido conocer las características de la comisión de este delito, y sobre todo su incidencia, en promedio 10 mujeres son asesinadas en el Perú, generalmente los perpetradores son la pareja o ex pareja.

Se ha equiparado a los feminicidios con los llamados “hate crimes” o crímenes de odio originarios del derecho anglosajón. Se trata de conductas que ya constituyen delitos (homicidio, lesiones, atentados contra la propiedad, etc.) pero cuyas penas se aumentan por tratarse de crímenes motivados por la discriminación. “Estos crímenes revisten mayor gravedad por cuanto generan un mayor daño tanto individual como social, en la medida que amenazan la seguridad y bienestar de la sociedad, especialmente, a quienes forman parte de ese grupo.”[4]

Fuente: Diario El Comercio

En este delito, el cuerpo de las mujeres se convierte en un símbolo de ejercicio de poder, de odio y de discriminación, es notoria  la  crueldad desplegada que lo diferencia de los otros delitos. “Cuerpo y sujeto no pueden concebirse de manera separada, de ahí la importancia de ver, tocar y leer estos cuerpos asesinados(…)  El cuerpo de las mujeres, pensando en ellas como seres humanos y como sujetos, no deja de ser cuerpo. El cuerpo es el único instrumento; él contiene nuestra energía auto consciente que traduce todas las otras energías: la espiritualidad, la sexualidad, la creatividad. Con nuestro cuerpo hilamos lo íntimo, lo privado y lo público. Siendo el cuerpo quien testimonia el maltrato, tenemos que indagar lo que pensamos de él “(Bedregal, 1993, p. 13)[5]

En el feminicidio, el modo en que son encontrados los cuerpos, cajas, maletas, bolsas de basura etc., así como los medios más comunes con los que se perpetran estos crímenes, acuchillamiento, asfixia, golpes diversos, entre otros, denotan desprecio y misoginia, aun así, es común la justificación de este delito, atribuyendo a la víctima la motivación del asesinato.   “El poder está, aquí, condicionado a una muestra pública dramatizada a menudo en un acto predatorio del cuerpo femenino.”[6]

4. El control de las mujeres

Los celos y la decisión de separarse [7] siguen encabezando los falaces móviles de los denunciados, lo que refleja un patrón de conducta basado en la subordinación, dominio, abuso de poder e incapacidad de percibir a las mujeres como iguales, como sujetos de derechos, el tema del control y la propiedad, están presente, no es entonces extraño, analizando las alarmantes cifras de este delito, que la ENDES 2016 [8], en el capítulo doce, sobre violencia contra las mujeres, niñas y niños, nos muestre que a nivel nacional, 60.5% de las mujeres víctimas de violencia psicológica y/o verbal declararon haber sufrido alguna situación de control parte de su esposo o compañero, las más frecuentes fueron la insistencia en saber a dónde va (43,5%) y la manifestación de celos (39,2%).

5. Consecuencias

El feminicidio y las tentativas ocasionan como efecto colateral un número significativo de niños y niñas en situación de riesgo por haber sido privados súbitamente de sus referentes parentales, este delito tiene entonces, una repercusión en la salud física y mental de la víctima, en tanto sobrevive, y si esta fue asesinada implica un grave impacto en los ámbitos, social, familiar y comunitario, podemos afirmar que el feminicidio en un delito pluriofensivo, es decir, que su dañosidad trasciende el bien jurídico protegido, vida de las mujeres, y afecta también, a las personas de su entorno, desestructurándolo y dejando secuelas y ausencias irreparables.

6. Asesinato anunciado

En relación al trámite de las denuncias, un estudio de la Defensoría del Pueblo[9] analizó en el 2015 expedientes judiciales relacionados a este delito en el período 2012-2015, señalando que en el 81% del total de tentativas de feminicidios, las víctimas sobrevivientes a la violencia señalaron que hubo amenazas previas por parte de los agresores, el 33% del total de tentativa de feminicidio, registraron procesos judiciales previos de violencia contra las víctimas, este porcentaje se eleva al 57%, si consideramos el conocimiento de hechos previos de violencia familiar contra las víctimas por parte de familiares y/o testigos. En  los casos de feminicidio íntimo, en el 24% de los casos, las víctimas habían denunciado hechos previos de violencia familiar; en el 69%, familiares y/o testigos señalaron en sus manifestaciones que las víctimas habrían sido sometidas a hechos de violencia familiar previos al feminicidio. En el 28% del total de expedientes de feminicidio íntimo y tentativa analizados, las víctimas acudieron a los servicios estatales para denunciar los hechos de violencia que venían sufriendo. Sin embargo, la mitad de ellas (7 casos) terminaron siendo cruelmente asesinadas.

7 ¿Cómo prevenir?

¿Existen entonces señales de alerta que deberían ser tomadas en cuenta para la prevención de este delito? ¿Es posible intervenir oportunamente y evitar descelances fatales? Es imperativo realizar una adecuada gestión de riesgo, promover la mejora de las rutas de atención, desterrando estereotipos y mitos, y aplicando el Principio de Debida Diligencia, es urgente  transformar las relaciones sociales, familiares y personales, basadas en el patriarcado, machismo y la discriminación, que abonan peligrosamente a justificar y legitimar la violencia contra las mujeres.

Un reciente estudio de CIES denominado Feminicidio: Determinantes y evaluación del riesgo[10] señala en sus conclusiones la necesidad de medidas de prevención y erradicación de la violencia no solo individuales sino  estructurales asociadas a la forma de relacionarnos,  valores generales de la sociedad respecto de la masculinidad, la dominación, los roles de género rígidos, etc. Cita este estudio a la OPS y la OMS (2015), para enfatizar que la violencia contra la mujer aumenta cuando el sistema tolera y promueve la discriminación y otras formas de violencia contra la mujer.

Para concluir citamos a Eva Giberti[11], psicóloga psicoanalista, asistenta  social, docente y creadora del Programa “Las Víctimas contra la Violencia” en Argentina, quien señala sobre la tipificación del feminicidio que el acto de reconocimiento que impone el derecho penal no es todavía un acto ético propiamente dicho, sino que este se desarrolla a partir del reconocimiento de la subordinación y vulnerabilidad de las mujeres en el sistema capitalista/machista/colonial/opresor y de las múltiples violencias contra ellas. Éticamente, este delito y su grave incidencia nos confrontan con un mandato de lucha, solidaridad, denuncia y compromiso.

8. Fuentes consultadas:

[1] Nota descriptiva de la Organización Mundial de la Salud. Noviembre de 2017.
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs239/es/ [Visto el 08.03.2018]

[2] Párrafo 143 de la Sentencia Caso González y otras (“Campo Algodonero”) vs. México
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_205_esp.pdf

[3] “Contribuciones al debate sobre la tipificación del feminicidio” Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer – CLADEM, Lima, Agosto 2011.

[4] Toledo Vásquez, Patsilí. Feminicidio. Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas. México (2009).

[5] Revista Pelícano Vol. 1. El vuelo del Pelícano ISSN 2469-0775 – Web Pelicano – Pp. 6 – 18 Agosto 2015 – Córdoba. Visto en : http://revistas.bibdigital.uccor.edu.ar/index.php/pelicano/article/view/1022/856

[6] Segato, Rita Laura. La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. Territorio, soberanía y crímenes de segundo estado- Ed. Tinta Limón.  Buenos Aires (2013)

[7] Intervención Profesional frente al feminicidio. Viviano, Teresa. MIMP (2012)

[8] https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1433/index.html

[9] Feminicidio Íntimo en el Perú: Análisis de Expedientes Judiciales (2012 -2015) Octavo Reporte de la Defensoría del Pueblo sobre el cumplimiento de la Ley de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres (2015) Serie Informes Defensoriales: Informe N° 173-2015-DP

[10] Consorcio de Investigación Económica y Social y Universidad de Lima [Visto el 08.03.2018).
http://www.cies.org.pe/sites/default/files/investigaciones/ul_-_feminicidios_determinantes_y_evaluacion_de_riesgo.pdf

[11] http://evagiberti.com/femicidio-la-muerte-otra/ [Visto el 09.03.2018]

  • Elaborado por: Ysabel Navarro Navarro / Revisión: Teresa Viviano Llave/ Corrección de estilo Susana Zapata.

 




Aprueban actualización del Protocolo interinstitucional de acción frente al feminicidio, tentativa de feminicidio y violencia de pareja de alto riesgo

Lima, 13 de junio 2018

El Gobierno peruano, aprobó el Protocolo interinstitucional de acción frente al feminicidio, tentativa de feminicidio y violencia de pareja de alto riesgo. El instrumento considera los procedimientos para la atención integral, eficaz y oportuna a las familias de las víctimas, y la recuperación física y emocional de las sobrevivientes y de su entorno familiar.

Con relación al feminicidio, define el procedimiento para brindar una atención oportuna, eficaz, con calidad, pertinencia cultural y calidez, para lograr el acceso a la administración de justicia de los familiares de la víctima del delito. Asimismo, marca las obligaciones de cada una de las instituciones involucradas:  la PNP, recibe la denuncia que hacen los familiares o tercera persona y comunica inmediatamente al Ministerio Público de turno (Fiscalía Provincial Penal o Mixta). Para tal fin, debe usar los medios más sencillos, rápidos y oportunos (teléfono, correo electrónico, oficio, u otro), de tal manera, que su ayuda sea rápida y oportuna.

La PNP debe trabajar de manera articulada con la fiscalía, quien investiga el delito. Esta a su vez, pone en conocimiento de la Fiscalía de Familia la situación de las víctimas  y solicita las medidas de protección indirectas en coordinación con los Centros Emergencia Mujer del MIMP o con la Defensoría Pública. También debe dictar medidas para garantizar el apoyo social a las víctimas en coordinación con el INABIF y/o la Beneficencia Pública.

En el caso de tentativa de feminicidio, garantiza medidas de protección y medidas cautelares para las víctimas y para las personas que están bajo su dependencia, y que se encuentran en situación de vulnerabilidad, asimismo, impulsa la adopción de normas específicas para la reparación del daño causado a las mujeres víctimas. Coordina con el establecimiento de salud con el fin de que brinde a la víctima las atenciones médicas que requiera.

Cuando se trata de violencia de pareja, el protocolo incluye una Ficha de Valoración de Riesgo, para detectar oportunamente casos que podrían terminar en feminicidio. El Protocolo prevé también la gestión del riesgo con medidas de protección como la derivación a hogares de refugio temporal, entre otras.

El protocolo modifica al anterior aprobado mediante Decreto Supremo Nº 006-2015-MIMP, en concordancia con la Ley N° 30364, Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar y el Reglamento del Decreto Legislativo Nº 1297, que regula la Protección de las niñas, niños y adolescentes sin cuidados parentales o en riesgo de perderlos. No crea nuevas funciones ni instancias, fortalece las existentes, optimiza los recursos humanos, financieros y logísticos de los sectores involucrados, Mujer y Poblaciones Vulnerables, Educación, Salud, Justicia, Relaciones Exteriores, Interior, Ministerio Público y el Poder Judicial.

Datos:

El feminicidio

La Ley N° 30068, lo define como el homicidio de una mujer por su condición de tal, es decir, por el hecho de ser mujer. Es el acto último y más grave de violencia contra las mujeres producto del fracaso de los intentos de someterlas y controlarlas. Puede ocurrir en contextos diversos: en situación de violencia familiar por parte de la pareja o ex pareja como producto de hostigamiento o acoso sexual, o de abuso de poder, confianza o de cualquier otra posición o relación que le confiera autoridad al agente, o en el contexto de cualquier forma de discriminación contra la mujer, independientemente de que exista o haya existido una relación conyugal o de convivencia[i]

La tentativa

El artículo 16° del Código Penal señala que “en la tentativa el agente comienza la ejecución de un delito, que decidió cometer, sin consumarlo.

Violencia de pareja

Es la violencia ejercida hacia una mujer por parte de su pareja, que puede ser su cónyuge, conviviente, ex cónyuge, ex conviviente, progenitora de sus hijos o hijas, aunque no vivan juntos, novias, enamoradas, parejas sexuales y otras relaciones sentimentales de pareja, donde se identifica una alta probabilidad de un nuevo y grave acto de violencia que podría terminar en feminicidio, aún incluso cuando no se evidencien lesiones graves.

[i] Villavicencio Terreros, Felipe. Citado en Actualización del protocolo interinstitucional de acción frente al feminicidio, tentativa de feminicidio y violencia de pareja de alto riesgo, MIMP, 2018, pág. 20

Descargar protocolo
Descargar ficha de valoración de riesgo

  • Elaborado por: Susana Zapata/  Revisión: Teresa Viviano Llave.



Manifestaciones de crueldad en la violencia contra las mujeres

Manifestaciones de crueldad en la violencia contra las mujeres

En el Perú, la violencia contra las mujeres y sus manifestaciones va en aumento en crueldad. El último ejemplo es el caso de Eyvi Ágreda, una joven de 22 años, a quien el 25 de abril el hombre que la acosaba le prendió fuego dentro de un bus de transporte público.  Días antes,  Francesca Diaz  era asesinada  de forma cruel por su expareja al negarse a retomar la relación. Entre enero a marzo 2018 el Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual atendió 32 casos de feminicidio y 82 de tentativa. Estas cifras que revelan la violencia extrema hacia las mujeres van en aumento.

1. ¿Cuál es la magnitud de la violencia física a las mujeres?

De acuerdo a la ENDES (2016) del INEI, la presencia de la violencia física y sexual en el transcurso de la vida conyugal de las mujeres alguna vez unidas ha ido decreciendo levemente. Para el periodo 2016, se tiene que de cada 10 mujeres alguna vez unidas de 15 a 49 años, 3 han sido víctima de violencia física o sexual a manos de su pareja (31.7%) mientras que en el 2012 fue de 36.4 %.

En el caso de la violencia física, se da con mayor frecuencia los empujones, sacudidas o tiradas de objetos (27,5%), seguido de las bofetadas o retorcidas de brazo (18,2%), golpes con puño o algo que pueda dañar (15,3%), entre otros; no obstante, también se presentan formas graves de violencia que conviene destacar a continuación.

En el año 2016, según esta encuesta,  el 2.7% de mujeres entrevistadas, refirió que su pareja trató de estrangularla o quemarla mientras que el 1.4%, fue atacada con cuchillo,  pistola u otra arma.

2. ¿Está disminuyendo la violencia física hacia las mujeres?

Si bien ha disminuido la violencia física, ha aumentado la violencia feminicida. El Programa Nacional contra la Violencia Familiar y Sexual para el año 2017 ha registrado 368 casos de esta modalidad de violencia, de las cuales 121 tienen características de feminicidio y 247 de tentativa. Esta misma cifra para el año 2009 fue de 203, lo que denota un importante incremento de casi el 55%.

Casos Feminicidio

Fuente: Registro de feminicidio y tentativas del Programa Nacional contra la Violencia Familiar y Sexual del MIMP

3. Cifras de la violencia actual

Según el INEI, la violencia física infligida por la pareja en los últimos 12 meses correspondiente  al año 2016 fue de 10.2 % mientras que en el 2009 fue de 13.5 %. En ella muestra que los departamentos que presentan mayor prevalencia de violencia física por parte de su pareja o esposo en ese año fueron Madre de Dios (17.1%), Apurímac (17.0%), Puno (15.8%) y Cusco (15.7%), siendo estos departamentos vecinos.

Otro grupo con prevalencia por encima del promedio son Junín (14.6%), San Martín (12.6%), Arequipa (12.6%), Ayacucho (12.5%) y Huancavelica (11.8%), todos también comparten frontera departamental a excepción de San Martín que se encuentra al Nororiente del país.

La prevalencia anual de la violencia por parte de la pareja es un 50% mayor en mujeres trabajadoras en comparación con las que no trabajan, es decir, por cada dos mujeres que no trabajan y sufren violencia, tres mujeres trabajadoras y emprendedoras sufren algún tipo de violencia. Esta diferencia también se da se trata de la violencia física y sexual.

La violencia contra las mujeres, donde la mayoría de las agresiones realizadas por las parejas o ex parejas, plantea la necesidad de prever una serie de estándares mínimos de prevención y apoyo a las víctimas, y asegurar la eficiencia de las medidas que se implementan.

  • Elaborado por: Susana Zapata



Feminicidio

mujeres_feminicidio verde

1. El delito de feminicidio en la ley peruana

En el Perú el feminicidio es un delito autónomo, en efecto, desde el 2013, mediante la Ley 38068 se incorporó el artículo 108-de nuestro Código Penal que sanciona incluso con cadena perpetua a las personas que matan a una mujer en determinados contextos.

En el delito de feminicidio la conducta visible (acción) es matar a una mujer, existiendo una relación de causalidad entre la conducta del sujeto activo y el resultado (extinción de la vida). Es un delito doloso porque existe comprensión y voluntad del autor, estando presente la intención de matar. El sujeto pasivo es la mujer que desde la perspectiva de género se encuentra en desigualdad con el varón y en una posición vulnerable en las relaciones de poder.

La noma ha señalado  varios contextos que subsumen los escenarios más comunes en que se perpetran este tipo de delitos:

  • Violencia familiar.
  • Coacción, hostigamiento o acoso sexual.
  • Abuso de poder, confianza o de cualquier otra posición o relación que le confiera autoridad al agente.
  • Cualquier forma de discriminación contra la mujer, independientemente de que exista o haya existido una relación conyugal o de convivencia con el agente (agresor).

Nótese que el cuarto numeral es una cláusula abierta que subsume los supuestos de feminicidios no íntimos, los cuales no alcanzaba a cubrir la modificación del artículo 107 del Código Penal del año 2011 (Ley 29819) que consideró como parte agraviada a “la víctima cuando ha sido cónyuge o  conviviente del autor, o estuvo ligada a él por una relación análoga”, es decir que se refería únicamente a los denominados feminicidios íntimos.

Así también, en el artículo 108-B se han considerado agravantes específicas para el delito de feminicidio, adicionales a las ya contempladas en el artículo 108, delito de homicidio calificado. Esta clasificación de agravantes fue perfeccionada por el Decreto Legislativo 1323 del 6 de enero de 2017, que fortaleció la lucha contra el feminicidio, la violencia y la violencia de género. Las  agravantes vigentes son:

  • Si la víctima era menor de edad o adulta mayor.
  • Si la víctima se encontraba en estado de gestación.
  • Si la víctima se encontraba bajo cuidado o responsabilidad del agente.
  • Si la víctima fue sometida previamente a violación sexual o actos de mutilación.
  • Si al momento de cometerse el delito, la víctima tiene cualquier tipo de discapacidad.
  • Si la víctima fue sometida para fines de trata de personas o cualquier tipo de explotación humana.

El Decreto Legislativo 1323, incorpora la agravante en el supuesto de cometer el delito a sabiendas de la presencia de las hijas o hijos de la víctima o de niños, niñas o adolescentes que se encuentren bajo su cuidado.

La cadena perpetua se deberá aplicar cuando concurran dos o más circunstancias agravantes. Adicionalmente, se impondrá la pena de inhabilitación conforme al artículo 36° del Código Penal.

La Ley 30068 que incorpora al Código Penal el artículo 108 B lo define como el homicidio de una mujer por su condición de tal, es decir, por el hecho de ser mujer.  Esta norma identifica las modalidades o contextos que se describen en la ilustración inferior.

Es el acto último y más grave de violencia contra las mujeres, producto del fracaso de los intentos de someterlas y controlarlas. Puede ocurrir en contextos diversos: en situación de violencia familiar por parte de la pareja o ex pareja, como producto de hostigamiento o acoso sexual, o de abuso de poder, confianza o de cualquier otra posición o relación que le confiera autoridad al agente, o en el contexto de cualquier forma de discriminación contra la mujer, independientemente de que exista o haya existido una relación conyugal o de convivencia con el agente.

De acuerdo a nuestro Código Penal, el feminicidio como delito establece agravantes  para la sanción y estas  se extienden desde la pena básica hasta la cadena perpetua, en caso que se den los siguientes supuestos;  a) que la víctima sea menor de edad, b) se encuentre gestando, c) esté bajo cuidado o responsabilidad del autor, d) exista violación sexual o actos de mutilación, e) presente discapacidad y e) existan fines de trata de personas.

El feminicidio incluye la figura de la tentativa y esta se configura, «cuando  el agente lleva a cabo actos encaminados a quitarle la vida a una mujer, pero no logra tal cometido porque la víctima sobrevive al ataque. Sucede en un contexto de violencia de género (1).» Para determinar la intención del feminicidio, que no siempre es manifestada por el agresor, es conveniente tomar en consideración los siguientes criterios de la ilustración:

2. Protocolo de atención

El Gobierno peruano, aprobó el 4 de julio de 2018 el Protocolo interinstitucional de acción frente al feminicidio, tentativa de feminicidio y violencia de pareja de alto riesgo. El instrumento considera los procedimientos para la atención integral, eficaz y oportuna a las familias de las víctimas, y la recuperación física y emocional de las sobrevivientes y de su entorno familiar.  Este protocolo tiene como objetivos:

  • Establecer lineamientos y criterios comunes de intervención interinstitucional, articulada, eficaz y oportuna en los casos de feminicidio, tentativa de feminicidio y violencia de pareja de alto riesgo.
  • Facilitar el acceso a la justicia con la debida diligencia y la protección social garantizando la eficacia de las acciones emprendidas con las víctimas de violencia de feminicidio, tentativa de feminicidio y violencia de pareja de alto riesgo.
  • Fortalecer las acciones de prevención del feminicidio, mediante la valoración, categorización y gestión del riesgo en la violencia de pareja.

El protocolo busca lograr una atención integral, oportuna y eficaz del feminicidio y su tentativa, así como también, prevenirlo. Además de la intervención integral y articulada de los operadores vinculados con la atención de casos de Feminicidio, Tentativa y Violencia de Pareja de Alto Riesgo, este documento propicia la debida diligencia en todo el proceso de atención a las víctimas directas e indirectas debido a que los operadores actuarán bajo un marco normativo común producto de los acuerdos obtenidos por consenso intersectorial.

El protocolo también aporta a la prevención de feminicidios mediante la aplicación de una Ficha de Valoración del Riesgo, que permite identificar en las mujeres víctimas de violencia de pareja, su situación de riesgo como leve, moderado o severo. Su aplicación está a cargo de los operadores policiales o fiscales, quienes activan las medidas de la gestión del riesgo correspondiente, logrando la inmediata protección y el acceso a la justicia de las víctimas.

En feminicidio: el protocolo establece acciones para garantizar el debido proceso  con el fin de obtener una justicia pronta y efectiva. Así como también organiza las acciones de protección social de las victimas indirectas, especialmente de las  personas dependientes de la víctima, como niños, niñas, adolescentes, personas mayores y con discapacidad.

En tentativa de feminicidio: el protocolo establece las acciones para  obtener  una justicia oportuna; y las medidas de protección efectivas y eficaces:  así también, organiza la protección social de las víctimas directas e indirectas.

En violencia de pareja de alto riesgo: pautea la evaluación del nivel de riesgo: leve, moderado o severo (Ficha de Valoración del Riesgo), la gestión del riesgo acorde al nivel identificado y las acciones enmarcadas en la debida diligencia del Estado a fin de prevenir el feminicidio.

3. Instituciones e instancias responsables

3.1 Operadores del Sistema de Justicia

Se detalla a continuación las instituciones que participan en el proceso judicial:

3.2 Operadores del sistema de protección social

En el caso de tentativa de feminicidio, garantiza medidas de protección y medidas cautelares para las víctimas y para las personas que están bajo su dependencia, y que se encuentran en situación de vulnerabilidad, asimismo, impulsa la adopción de normas específicas para la reparación del daño causado a las mujeres víctimas. Coordina con el establecimiento de salud con el fin de que brinde a la víctima las atenciones médicas que requiera.La PNP debe trabajar de manera articulada con la fiscalía, quien investiga el delito. Esta a su vez, pone en conocimiento de la Fiscalía de Familia la situación de las víctimas  y solicita las medidas de protección indirectas en coordinación con los Centros Emergencia Mujer del MIMP o con la Defensoría Pública. También debe dictar medidas para garantizar el apoyo social a las víctimas en coordinación con el INABIF y/o la Beneficencia Pública.

Cuando se trata de violencia de pareja, el protocolo incluye una Ficha de Valoración de Riesgo, para detectar oportunamente casos que podrían terminar en feminicidio. El protocolo prevé también la gestión del riesgo con medidas de protección como la derivación a hogares de refugio temporal, entre otras.

4. Población sujeto de intervención

Se detalla a continuación.

5. ¿Cómo deben actuar los operadores/as de servicio?

El citado protocolo da las siguientes pautas:

OBSERVA: Los casos de feminicidio, tentativa de feminicidio y violencia de pareja de alto riesgo son complejos y requieren un análisis de los elementos que los configuran, así como del contexto particular del caso, para lo cual los/las operadores/as deberíamos prestar cuidadosa atención a las manifestaciones conductuales, verbales y emocionales de la persona usuaria, que podría encontrarse en una situación de riesgo feminicida, para ello se requiere una escucha activa, empatía, la observación atenta del contenido de su relato; también se debería revisar información complementaria respecto al caso, analizar el entorno de la víctima y la dinámica de la relación de pareja, de ser el caso. La especialización interdisciplinaria en la materia debe ser permanente especialmente en el entrenamiento de aquellas habilidades que nos permitan identificar y reconocer presuntos casos de violencia y riesgo feminicida.

ACTÚA: La intervención en cada una de las etapas del proceso debe ser proactiva y diligente, atendiendo a las características del caso, estableciendo prioridades e identificando a los aliados. En caso violencia de pareja de alto riesgo o tentativa de feminicidio, se debe brindar atención en crisis, garantizar la protección inmediata de la víctima y de su entorno familiar, adoptando medidas jurídicas y sociales. En caso de feminicidio se debe procurar la protección del entorno familiar y el acceso a la justicia. Debemos considerar que son momentos de crisis y el soporte emocional es vital para transitar por el proceso de duelo. Las personas necesitan sentir que son apoyadas con calidez y sin ser juzgadas. La primera institución a la que acude la víctima o los deudos tiene un rol fundamental y decisivo, pues marca la pauta de la intervención de las otras, por lo cual, todo el personal desde los vigilantes, las recepcionistas, secretarias y personal administrativo, hasta los especialistas y profesionales deben acoger de manera oportuna, responsable, respetuosa y cálida a la población.

ACOMPAÑA: El seguimiento en cada una de las etapas de intervención debe ser una labor constante y establecida en los instrumentos de gestión de los servicios. El acompañamiento puede entenderse en dos sentidos:

  1. El acompañamiento a las víctimas directas o indirectas, asegurándonos la presencia oportuna del Estado, a través de sus operadores, en toda la ruta de atención y recuperación.
  2. El acompañamiento a los y las operadores para el fortalecimiento de sus intervenciones requiere de condiciones necesarias, como el equipamiento adecuado de los espacios para la atención, satisfacción de necesidades logísticas, adecuado clima laboral, estímulos laborales, y la institucionalización del cuidado y autocuidado frente al Síndrome de Agotamiento Profesional.

Elaborado por:  Ysabel Navarro Navarro/ Teresa Viviano